Opinión

Palabra empeñada

Palabra empeñada

El presidente Danilo Medina, en un gesto que lo enaltece, se comprometió a consultar con las entidades correspondientes para explorar una salida al problema de las decenas de miles de personas, sobre todo de ascendencia haitiana, que la controversial sentencia del Tribunal Constitucional convierte en apátridas. El ruido que ha surgido en su entorno desde que se planteó la posibilidad de una amnistía para superar lo que él ha definido como “drama humano” no es para distraerlo de una misión tan sensata y justa como la que ha contemplado.

A pesar de la acentuada polarización, con ribetes más políticos que sociales, el gobernante no puede dejar su palabra empeñada. Tiene que emprender cuanto antes la consulta que prometió a descendientes de haitianos que hoy no saben cuál es su status y a quienes pidió excusas a nombre de República Dominicana por los efectos del fallo. Al margen de las supuestas o reales violaciones constitucionales y convenios internacionales, tiene sus bemoles que para definir la nacionalidad el Tribunal Constitucional se remontara a 1929.

Los magistrados, si es que se les puede llamar así a quienes evacuaron la monstruosidad, no se percataron del efecto que tendría el fallo en una nación donde todavía abundan las irregularidades en el sistema de registro civil.

Lo “absolutamente imposible” no es la amnistía, como declaró el director de Migración; lo absolutamente imposible será regular como extranjera a esas decenas de miles de personas que han vivido como dominicanas, con todos sus derechos. Con la marcada hostilidad hacia la inmigración de ascendencia haitiana el conflicto puede desencadenar una cacería de brujas, que el presidente Medina tiene que evitar con su autoridad y acciones eficaces. Aunque, como planteó, tenga que olvidarse de lo legal y recurrir a lo humano O a ambos elementos si es necesario. Amén de que, después de todo, es su palabra la que está en juego.

POR: Luis Pérez Casanova

 

El Nacional

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