Por ocurrencias extrañas, cuando se juntan los genes, se aumenta la creatividad. Es lo que acabamos de comprobar en el caso del doctor Julio César Castaños Guzmán, con su nuevo libro, el cual puso en circulación la semana pasada en un acto que contó con la estimulante presencia del presidente Leonel Fernández, el presidente de la Suprema Corte de Justicia y otras personalidades.
El prestante abogado y compueblano Artagñán Pérez Méndez destacó los genes comunes que heredó el doctor Julio César de sus padres, ambos también abogados destacados y notables.
La doctora Nerbina Guzmán fue mi profesora en séptimo curso y el doctor Julio César Castaños Espaillat fue también mi profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
También comentó la importante obra el gran comunicador y fino escritor don Federico Henríquez Grateraux, quien hizo bellísimas reflexiones.
Regresé temprano a mi casa esa noche, porque quería comenzar a leer de una vez dicha obra, y casi la terminé.
Abundaba el autor sobre el valor de las palabras como un misterio negado por unos y defendido por otros. El apóstol Pablo consideraba las palabras como un carisma, un don del Espíritu Santo.
El talento insuflado de fuego al discurso, convierte las palabras en una espada, en un florete divino que toca corazones que pueden cambiar el curso de la historia y transformar vidas.
Es más que útil la presencia de dichas palabras a las comunidades, en los estrados; en la política, ni se diga, aunque algunos tontos hasta critiquen a quienes tratamos de enseñar con la misma, pero el que el que no ve, ¡qué pena!, y el que no sabe, en la propia política anda buscando el poder a ciegas.
Nosotros mismos siempre decimos que la fuerza de las palabras es tal que ni el diluvio las anega. Abunda el autor de la obra que comentamos, sobre las palabras que utilizó el doctor Balaguer, el doctor Peña Gómez, y otros. Yo incluiría al visionario don Leonel Fernández, diciendo que, si lo dejan hablar, no pierde de nadie.
Felicito otra vez al futuro senador de Moca, doctor José Rafael Vargas; a quien acompañé el fin de semana en algunas asambleas por la zona.
A propósito, está rehaciendo la provincia Espaillat con sus campos, y tiene algo que me llama la atención en un buen político, que es la lealtad, pues siempre dice que es el Presidente Leonel Fernández Reyna quien me viene atendiendo las necesidades de mi provincia que le solicito.
Cierro felicitando con el alma a los campeones escogidistas de aquí y del Caribe, a sus directivos, jugadores y fanáticos, así como a nuestros sub-campeones del Cibao, los Gigantes.

