Por JORGE SAINZ
PAMPLONA, España (AP).- Una lluvia de vino, cerveza, champán y sangría regó el lunes a las decenas de miles de personas que abarrotaron la pequeña plaza del ayuntamiento de Pamplona para festejar el lanzamiento del cohete que marca el inicio de San Fermín, las fiestas más famosas de España por sus encierros de toros. Pamplonesas, pamploneses, viva San Fermín!, gritó la concejal Maite Esporrín desde el balcón del consistorio poco antes de encender la mecha que elevó el cohete al cielo de la ciudad.
El estruendo seco del conocido popularmente como Chupinazo desató la locura colectiva entre los asistentes, que, bañados literalmente en alcohol, cantaban y bailaban celebrando el inicio de las fiestas.
La mayoría de ellos, ataviados con los tradicionales pantalón y camiseta blanca y el pañuelo rojo anudado al cuello, se lanzaron todas las bebidas imaginables, mientras los vecinos arrojaban agua desde las viviendas cercanas para refrescar a la multitud. No me esperaba esto. Ha sido increíble, dijo Ricky Birmingham, un australiano de 20 años, cuya camiseta blanca ya aparecía teñida de rojo por el vino. La gente se tiraba sangría. Es inexplicable.
España, siempre hay fiesta en España, aseguró Ryan Thomas, un estadounidense de 22 años procedente de Lake Tahoe, California. La fiesta de San Fermín es conocida mundialmente por sus encierros de toros y atrae a miles de visitantes desde todos los rincones del planeta seducidos por esta peculiar tradición y la desinhibición general. Es muy bonito, pero incluso da un poco de miedo. No pensaba que iba a ser tan grande, explicó Theo Franzen, un joven sueco de 20 años que visita Pamplona por primera vez. Está todo el mundo en la calle. Jóvenes, mayores y niños.
Ha sido una locura, comentó Brett Smith, un estadounidense de 27 años de Utah, que también debuta en San Fermín. Queríamos estar el primer día y mañana veré el encierro.
El ambiente y la cultura del evento fue popularizado en 1926 por el escritor estadounidense Ernest Hemingway en su novela Fiesta, publicada originalmente inglés bajo el título The Sun Also Rises.
Precisamente este año se cumple el 50 aniversario de la última visita de Hemingway a Pamplona, dos años antes de su muerte en 1961, por lo que el ayuntamiento de la ciudad ha decidido rendirle un homenaje y declarar el 9 de julio como el Día de Hemingway.
Entre otras actividades, se ha organizado un concurso internacional de imitadores y dobles del escritor norteamericano. El primero de los encierros será el martes y se repetirá diariamente hasta el 14 de julio. Todos ellos son retransmitidos en directo por la televisión española.
Estas carreras multitudinarias, que tienen lugar a las ocho de la mañana, ponen a prueba la pericia y los nervios de los participantes, quienes deben recorrer las calles delante de seis toros bravos los 800 metros que separan el corral de la plaza de toros. Por la tarde, esos mismos animales salen de nuevo al ruedo para ser lidiados en corridas taurinas.
Desde que existen registros oficiales, en 1924, 13 personas han fallecido en los encierros. La última víctima data de 1995, cuando un estadounidense de 22 años fue corneado mortalmente.

