Tal como en los últimos 5 años, a fin de escapar de los tapones, de los atracos y de los accidentes de tránsito en las fiestas de navidad, mi esposa y yo decidimos viajar a EUA, a pasar las navidades en compañía de nuestros tres hijos, mi yerno y mi nieto, que tiene cerca de 2 años de edad. El infante que me reconoce a mí por el sobrenombre de «Lero Lero», me colocó en situaciones nunca previstas cuando mi hija me dejó al cuidado del mismo.
A su edad y por todo lo que he leído, no es recomendable darle el celular, sin embargo, descubrí que el niño es un fiel seguidor del mismo. Fuimos a una cena y el niño, no solo se tranquilizó cuando le facilitaron el celular, sino que lo manejaba como si fuera un experto, además no le quitaba la vista ni un solo segundo.
Al reclamarle a mi hija me preguntó que cómo hacíamos nosotros, y la verdad es que solo recordé a Ana, la nana que estuvo con ellos por más de 15 años.
Al otro día dejó al niño a mi cuidado. —Si lo dejas ver este programa de televisión, el niño nunca te va a dar ninguna molestia— Al principio todo funcionaba muy bien; el niño estaba hipnotizado con un programa de muñequitos. Pero… como no hay felicidad completa, el mismo tocó una de las teclas del control y ahí se jodió todo. ¡Panda, Panda! Gritaba en actitud frenética.
Al momento de tomar el control de la TV, me percaté de que en realidad había tres controles. ¿Carajo, cuál será el que sirve para estos cambios? mientras el niño gritaba ¡Panda, panda! yo pasaba de un control al otro y de un canal de televisión al otro, sin que pudiera llegar al canal de muñequitos que deseaba.
¡Panda, panda!, seguía gritando mientras yo pasaba del mono George, al hipopótamo Bill, al tiburón Gray, sin que finalmente pudiera alcanzar el jodido programa. Que inútil me sentí ante tanta tecnología. Finalmente mi hija menor llegó a rescatarme y con dos cliks de un celular programó al jodido Panda.
Aprenda a manejar las nuevas tecnologías y quizá así pueda sortear mejor que yo, esta inolvidable anécdota de navidad. ¡Muchas felicidades!

