SANTIAGO. Si un aspecto quedó claro, tras las intervenciones de los cuatro expositores en el panel Presente y Futuro del Cine, desarrollado en Centro León, es que la industria demanda trabajo intenso de sus talentos, valor para aceptar el riesgo de incursionar en una industria que es cara y de altísimo riesgo, actitud para comprender que la comedia ha sido el camino de inicio de todo cine nacional, capacidad autocrítica para aceptar las rígidas posturas de la crítica, y hasta para aceptar que muchas veces, por hacer sustentable un proyecto determinado, se ha afectado la calidad final de la película al usar excesivamente su poder publicitario.
Hubo, de parte de los expositores, sinceridad, crítica a los críticos, revelación de detalles que permiten ver a estudiantes y aficionados al séptimo arte, que no todo es tan hermoso como lo vislumbran las luminarias de la pantalla al lucir sus nombres como protagonistas de una historia.
El Centro León y José D,Laura dieron exactamente en el centro del tema, al programar el panel y seleccionar a cuatro de sus protagonistas más incidentes: el realizador Alfonso Rodríguez, el actor Frank Perozo, el productor Manuel Corripio y Marlon Soto, principal ejecutivo de la Dirección Nacional de Cine.
Ante decenas de estudiantes y profesores de actuación y actores profesionales que procedían de Santo Domingo y la Ciudad Corazón, el panel fue presentado por Luis Felipe Rodríguez, Gerente de Educación y Animación Cultural del , quien sostuvo que el cine, en tanto industria cultural, reclama constantemente nuevos enfoques en relación con los modelos de desarrollo económico, la sociedad y las manifestaciones culturales.
Los exponentes
El realizador, director y actor, inició su intervención rechazando las críticas agrestes contra las comedias que se han filmado y mercadeado, recordando que todo cine ha comenzado con ese género y que Charlie Chaplin nunca hizo un triller. En sus palabras, Rodríguez trataba de ubicar las agudas críticas a las comedias, como inconsecuentes con el proceso de la industria. Fue el primer punto que encendió inquietudes entre la audiencia que casi llenó el auditorio del Centro León.
La comedia
En su intervención, la primera del panel, Alfonso Rodríguez sostuvo que los productores hacen comedias comerciales por la condición comercial de la industria. Citó que su película Juniol social y dramática, resultó un fracaso comercial al vender menos de 125 mil boletas. Recordó que toda industria de cine naciente se inicia por la comedia y que Charlie Chaplin nunca hizo un triller, sino comedia para hacer reír.
Manuel Corripio, empresario y productor de cine, poco conocido como expositor público, sedujo a la concurrencia con un discurso sencillo, directo, sincero y didáctico. Comenzó por establecer que el cine es una industria cara y de alto riesgo.
Refirió que muchos directores no tienen un ejercicio gerencial efectivo y cuando casi han agotado el presupuesto, dicen que hacen falta más recursos para terminar.
Admitió con sinceridad que, en oportunidades, los productores se han excedido al utilizar las posibilidades de difusión publicitaria por medio de tomas sobre productos y servicios que aparecen en las cintas.
Frank Perozo, por su parte, indicó que el trabajo actoral es producto del trabajo duro y que no todo es tan hermoso como se ve desde fuera. Indicó que su primer trabajo fue de extra y Alfonso Rodríguez recordó que Perozo hizo 240 horas de grabaciones para sus producciones de televisión en Antena Latina, en respuesta a la inquietud de algunos actores presentes, en el sentido de que las figuras estelares de las películas dominicanas son siempre las mismas. El consejo es que hay que trabajar primero en papeles no protagonistas y demostrar talento.
Marlon Soto, de la DG-Cine, explicó las ventajas de la Ley Nacional de Cine y explicó que será mas fácil producir películas (cortos y largometrajes).

