CIUDAD DEL VATICANO. AFP. El papa Francisco recomendó ayer a los cristianos transmitir «la alegría» de la fe y no quedar «cerrados» sobre sí mismos, al hablar ante 500 adultos de 47 países que se preparan para recibir el bautismo.
En la basílica de San Pedro el papa argentino presidió la liturgia de admisión de los catecúmenos acompañados por sus catequistas.
Decenas de miles de personas viajaron a Roma para asistir a las últimas jornadas del Año de la Fe, lanzado en octubre de 2012 por Benedicto XVI para dinamizar el cristianismo en crisis en varios países y que culminará este domingo.
Ante la «fe que corre el riesgo de convertirse en rutinaria, que amenaza apagarse, como un fuego que no es reanimado», Francisco opuso «la alegría» del reencuentro con Dios y el deseo de transmitirla.
El papa saludó a los catecúmenos que se acercan al bautismo «en el tumulto de tantas voces que resuenan alrededor y dentro de nosotros».
«Dios no nos ha creado para estar solos, cerrados en nosotros mismos», dijo.

