Opinión

Paquetazo y 4%

Paquetazo y 4%

El clamor nacional por la asignación del 4% del PBI para la educación, consignado en ley  desde 1997, impuso finalmente su inclusión en el Presupuesto del 2013.  Danilo Medina estaba emplazando a hacerlo. Sobran, pues, los aplausos. Y sobran, además, por la manera como ha cumplido esa promesa.

 No lo hizo reduciendo sustancialmente la abultada nómina pública, ni disminuyendo drásticamente los privilegios burocráticos, ni eliminando las asignaciones superfluas.  Tampoco  recuperando los dineros robados, ni renegociando la deuda pública, ni gravando la repatriación de ganancias de las corporaciones transnacionales.

  Lo hizo imponiendo el paquetazo tributario, cargándole a la sociedad un 2% más de ITEBIS, incluyendo el café, los aceites, el azúcar… aumentándonos los impuestos a los combustibles, bebidas…

 Lo hizo quitándoles poder de compra  a los sectores medios, al pueblo trabajador y a los excluidos.  Es una manera de degradar esa conquista popular: concedernos bajo presión lo reclamado y quitárnoslo con medidas paralelas.

 Esto es muy propio de los modelos capitalistas neoliberales y de las dictaduras partidocráticas: cuando se ven forzados a ceder, aprietan por otro lado.

 La era del Estado del Bienestar y de los modelos socialdemócratas es prehistoria dentro del dominio de la burguesía transnacional y de las grandes burguesías dependientes neoliberalizadas. El capitalismo en crisis y sus gestores políticos rechazan los procesos de reformas sociales avanzadas y de redistribución justa del ingreso.

 Sus administradores a lo sumo ceden por un lado para acogotar por  el otro. Prostituyen hasta las conquistas populares que se ven obligados a aceptar en situaciones extraordinarias como esta. La crisis integral del sistema incrementa su voracidad y los ata a recetas neoconservadoras.

 Falta todavía por imponer el “tarifazo” eléctrico, pendiente del acuerdo con el FMI y asumido como llave de un mayor endeudamiento externo, ya de por si oneroso  e insoportable.

 Queda por ver también cual será la calidad del gasto del 4% del PBI en educación dentro de un régimen político corrompido.  Está pendiente ver cuánto de ese 4%  podría ser apropiado por la educación privada como negocio.

 Todo esto nos lleva a repetir sin cansancio, que de lo que se trata no es de  aceptar remiendos ambiguos, sino de confrontar y propugnar por el reemplazo del régimen decadente y sus instituciones; para abrirle campo a una democracia participativa e integral vía constituyente popular, creando contrapoder desde la calle… camino a la ruptura necesaria y  a la refundación del Estado bajo control de la sociedad.

El Nacional

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