Vallarta. MEXICO. EFE. Durante unas horas que parecían no terminar nunca las joyas turísticas mexicanas de Puerto Vallarta y Riviera Nayarit vivieron con pavor la llegada del súper huracán Patricia, que acabó convertido en un gran susto porque en el último momento cambió su trayectoria hacia zonas menos pobladas.
Después de una noche en la que los remanentes de incertidumbre por la fuerte lluvia que todavía caía se mezclaron con el alivio de saber que el ojo del huracán había tocado tierra a 200 kilómetros al sur de Puerto Vallarta, los habitantes de ese famoso destino de cruceros amanecieron este sábado más tranquilos y se pusieron manos a la obra para recuperar la normalidad rota por Patricia.
A media mañana volvió a lucir el sol y se reabrieron los locales comerciales y hoteles que durante horas habían quedado clausurados por el temido Patricia, considerado el mayor huracán de la historia reciente de México porque llegó a alcanzar vientos de 325 kilómetros por hora.

