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Pausa prolonga crisis en Honduras

Pausa prolonga crisis en Honduras

TEGUCIGALPA,  (AFP). – El diálogo entre el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y el gobierno de facto entró el sábado en una pausa de tres días, que prolonga la incertidumbre en la crisis política, mientras siguen las protestas y la presión a la embajada donde se refugia el líder derrocado.

 Los tres delegados de Zelaya y del gobernante de facto, Roberto Micheletti, se reúnen el fin de semana por separado y retomarán la discusión el martes en una jornada que anuncian intensa, a dos días de que venza el plazo del 15 de octubre, dado por el mandatario depuesto para culminar la negociación.

 Los negociadores reportan un avance del 60% en la agenda, basada en el Acuerdo de San José, pero no resuelven lo principal, la restitución de Zelaya, depuesto el 28 de junio en un golpe de estado y quien se refugia en la embajada de Brasil desde que dejó el exilio y regresó por sorpresa a Honduras el 21 de septiembre.

 «Va por buen camino el diálogo, pero no entiendo tres días de pausa. Cuando hay persecución, represión, las horas y minutos cuentan. Es una forma de dilatar el proceso, va pasando el tiempo y el presidente no retorna al poder», dijo a la AFP Xiomara Castro, esposa de Zelaya y quien lo acompaña en la sede diplomática.

 El Acuerdo de San José, propuesto por el presidente costarricense Oscar Arias, establece, además de la restitución como prioridad, un gobierno de unidad nacional y una amnistía a delitos cometidos en el marco del conflicto.

 Aunque sus negociadores afirmaron que en la mesa se avanzó en la discusión sobre el gobierno de unidad y la aministía, Micheletti, que se dijo «contento» con el avance del diálogo, afirmó que «no hay amnistía hasta el momento, hay mucha tranquilidad, serenidad y optimismo para que todo salga bien».

 «El martes será decisivo, esperamos que ya el miércoles haya algún anuncio», dijo a la AFP una fuente diplomática cercana a la mesa de diálogo, instalada el miércoles por una misión de cancilleres y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

 Zelaya y sus negociadores mantienen firme el plazo del 15 de octubre para que la negociación, pero aún no revelan su estrategia en caso de que no se llegue un acuerdo, más allá de perdir más medidas políticas y económicas para presionar al gobierno de facto.

 Entre tanto, el depuesto mandatario denunció el «hostigamiento» con la instalación de rampas desde donde francotiradores apuntan contra la embajada, además del «bombardeo electrónico con microondas» y la interceptación de las comunicaciones.

 «Es una forma de represión sicológica, tienen un elevador hidráulico, ven todo lo que hay en la embajada, vimos francotiradores, tratan de amedrentar, atemorizarnos», comentó Xiomara Castro.

 A pesar del impasse y de que este sábado la atención del país se concentra en un crucial partido entre Honduras y Estados Unidos de eliminatoria mundialista, los seguidores de Zelaya se congregaron en un barrio popular el este de la capital, para exigir el regreso del presidente al poder.

 «Lamentablemente parece que esto no tiene solución, el gobierno de facto no muestra flexibilidad. Pero no nos van a deterner. El pueblo consciente no va a dejar su lucha contra los golpistas por un partido de fútbol», afirmó Edwin Espinal, de 30 años, quien no falta en las protestas del frente de resistencia contra el golpe.

 En medio de la división por la crisis política, quienes apoyan a Micheletti, como Alejandra Solórzano, administrativa en el tribunal de cuentas, asegura que «son unos pocos los que están causando desórdenes, pero el país está tranquilo».

 Desde que se instaló el diálogo, los opositores al golpe trasladaron sus manifestaciones frente al hotel sede del diálogo, donde el viernes la policía y los militares dispersaron la protesta de un centenar a punta de bombas de gases lacrimógenos y chorros de agua con químicos.

Gobierno de unidad

TEGUCIGALPA, (AFP). – El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y el gobierno de facto acordaron en la mesa de diálogo descartar una amnistía y crear un gabinete conjunto, pero la decisión depende de un arreglo sobre la restitución del líder derrocado, reveló el sábado un negociador.

 «Ha habido un avance, por ejemplo no hay amnistía, no fue aprobada por las dos comisiones, y se acordó un gobierno de unidad nacional», dijo el dirigente sindical Juan Barahona, uno de los tres representantes de Zelaya en la negociación.

 Barahona aclaró que esos dos acuerdos sólo estarán en firme sólo si se resuelva el asunto primordial del conflicto, la restitución de Zelaya, depuesto mediante un golpe de Estado el 28 de junio.

Pausa y elecciones

Las negociaciones en aras del retorno de latucionalidad en Honduras entran en pausa cuando se acercan las elecciones  programadas para noviembre, aunque la comunidad internacional ha advertido que no reconocería una eleción organizada por golpipistas.

El Nacional

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