MEXICO. AP. La risa es un asunto serio en una convención de payasos en la capital mexicana, donde cientos de ellos se reunieron esta semana para descubrir algunos de los secretos que provocan la hilaridad en la gente.
La lección más importante durante el foro de cuatro días fue la diferencia entre ser un simple bromista y un destacado artista de la diversión.
El maestro payaso Tomás Morales, que organizó la 17ma Feria de la Risa, la cual se celebra cada año, dijo que los payasos simples» se mofan de su auditorio en busca de defectos, con lo que eluden ser el centro de la atención y la vierten en sus espectadores.
Los que Morales describió como payasos preparados» mantienen la atención en ellos y divierten al auditorio sin recurrir a la ridiculización de nadie.
Morales, que ha actuado 19 de sus 60 años, interpreta a un payaso grotesco llamado Llantom, quien cambia a diario sus colores. Su peluca siempre combina con su traje, a veces azul, otros días naranja eléctrico, o quizá amarillo.
En una exhibición del tipo de humor que utilizan los payasos más sofisticados, Llantom deleitó a un chico que sostenía un mono de peluche mientras caminaba a lo largo de un vestíbulo del teatro. El payaso se presentó con el niño y le dijo que le gustaba mucho el perro que llevaba, en referencia al mono de peluche.
Llantom señaló que algunos de los payasos más sofisticados utilizan accesorios, como por ejemplo el payaso Paulynn, que lleva la cara pintada de blanco y un traje rosa, además de un perro de mentiras llamado Chuleta. Otro payaso portaba en un bolsillo una rata falsa como mascota.

