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Pecados periodísticos

Pecados periodísticos

Alberto José Taveras albertotaveras2013@gmail.com

El escritor y político británico Edmund Burke, en un memorable discurso ante la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787 expresó que habían tres poderes en el parlamento; el de los Lores Espirituales que representaban a la iglesia, los Lores Temporales a la nobleza y los Comunes a los políticos, pero era la prensa a la que bautizó como el IV Poder, quien ejercía la influencia sobre ellos. Palabras sabias e iluminadoras que identificaron el enorme rol de este instrumento del conocimiento humano que es la prensa y su determinante papel en nuestra historia contemporánea.
El periodista que es el autor y el espíritu viviente de las opiniones vertidas para edificar e informar a la sociedad lleva sobre sus hombros una responsabilidad excelsa de separar sus propias conveniencias de la objetividad evitando así desviaciones y malas actitudes. El Papa Francisco en una entrevista concedida al periodista español Jordi Évole del canal La Sexta, alertó sobre cuatro pecados en las que pueden caer los hombres de prensa y los medios de comunicación. Primero la desinformación, dar la noticia a medias que va contra el derecho que tiene cada quien de recibir noticias a estar informado.
El segundo pecado es la calumnia habiendo medios de comunicación que calumnian sin ningún problema teniendo tanto poder frente a las masas, la gente, que pueden calumniar impunemente a sabiendas que nadie le va a hacer juicio.
Tercero la difamación, que es más sutil todavía porque toda persona tiene derecho a la reputación. Por ejemplo si hace años tuviste un error en la vida y pagaste la cuenta, la pena y eres ahora una persona libre y sin mancha, no te pueden sacar en los medios de comunicación una historia que está superada, bien pagada ya resarcida. La difamación te trae una mancha de antes y te la tiran ahora.
El cuarto pecado es la coprofilia, que consiste en el amor a la cosa sucia, a los escándalos. Hay medios que viven de publicitar escándalos sean o no verdaderos, o sean la mitad verdaderos o no, pero viven de eso. Sobre este pecado, el Pontífice recordó lo que comentaba en Argentina su antecesor en Buenos Aires, el Cardenal Quarracino, que decía: “Mira, yo ese diario no lo puedo leer porque haces así y chorrea sangre”.
El Papa Francisco concluyó que de superar estos cuatro límites la comunicación sería algo maravilloso. Sabia reflexión que nos lega el Sumo Pontífice identificando los cuatro Pecados Periodísticos que deben ser evitados en el llamado IV poder de la prensa para que jueguen así el magno rol de escribir la historia minuto a minuto con veracidad, objetividad y transparencia para que su voz trascienda y sea oída en los cielos inmortales.

El Nacional

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