En las principales avenidas y calles de la provincia de Santiago y el Gran Santo Domingo ,hay una apreciable cantidad de pedigüeños haitianos que perturban a los conductores de vehículos de motor e impregnan un aspecto de arrarabalizaciòn a los polígonos importantes de ambas urbes.
Mujeres haitianas, con niños cargados en sus brazos que no alcanzan un año de nacido, se sitúan en las esquinas de las principales vías para pedir dádivas desde muy temprano de horas de la mañana hasta altas horas de la noche, llegando amamantar a sus criaturas en plena luz del día, en un espectáculo deprimente.
Las pedigüeñas actúan bajo el constreñimiento de grupos de traficantes de ilegales haitianos, cuyo accionar cuenta con la complicidad de algunos malos y desaprensivos dominicanos, quienes burlan y desafían las leyes que castigan esos hechos,generando una espiral delictiva,
La ley 137-03 sobre Tráfico ilícito de Migrantes y Trata de persona es bastante drástica y estricta, cuya aplicación eliminaría o disminuiría considerablemente, el trasiego de indocumentados, especialmente la llegada de parturientas haitianas que forman un ejército de parásitos sociales, dibujando un panorama de indigencia.
La facilitación de entrada, salida, tránsito, paso ilegal de una persona en el país o en el extranjero, sin el cumplimiento de los requisitos legales, con el fin de obtener directa o indirectamente, un beneficio financiero, está tipificado como trato ilícito de migrantes, y los culpables podrían ser sancionados de penas que oscilan entre los 10 a 15 años de reclusión y sus bienes decomisados.
En la infracción de la especie, las circunstancias agravantes aumenta la sanción a 5 años más en adición a la pena principal. En síntesis, tenemos una buena norma que contiene severos castigos para los hechos punibles que analizamos en este breve espacio. De manera, pues, que su aplicación con rigurosidad, evitaría el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas.

