Editorial

Pelos de punta

Pelos de punta

En los primeros doce días del año se han registrado 46 casos de homicidios o asesinatos, lo que supone un ritmo aterrador de  casi cuatro muertes violentas por día.

Un reporte policial reseñado en la edición de hoy de El Caribe dice que  el robo ha sido la causa en la comisión de  más de la mitad  (54%)  de esos crímenes.

El tétrico compendio sitúa en un 32 por ciento los casos de asesinatos perpetrados  por  ajuste de cuentas y apenas un 17 por ciento a causa de riñas.

A la cifra de 46  asesinatos durante los primeros diez días del 2010, le preceden casos tan  escandalosos como la ejecución  a finales del 2009 de cuatro personas a manos de una banda de sicarios que se dice perpetró al menos 12 ejecuciones por dinero.

Se resalta también el asesinato el Día de Nochebuena del ex coronel José Amado González y González, atacado con  ráfagas de metralletas cuando retornaba a su hogar en la avenida Anacaona.

No se exagera si se afirma que en términos de homicidio e inseguridad ciudadana, 2010 ha comenzado como terminó el 2009, literalmente en medio de un charco de sangre.

Con average  de cuatro homicidios por día, el bisoño año concluiría con una cifra  de más de mil 200 asesinatos, lo que incluiría  a República Dominicana entre las naciones de la región con mayor índice de  violencia y criminalidad.

Es por eso que se reclama que Gobierno, Ministerio Público, Policía y Justicia unifiquen esfuerzo y voluntad para detener  el brote de violencia que ha contagiado  al nuevo año.

Es mal augurio que el 32 por ciento de los asesinatos perpetrados  durante los primeros días  de 2010 se relacione con ejecuciones perpetradas por un creciente sicariato.

El dato de que la causa  del 54 por ciento de esos homicidios ha sido el robo consterna a una  ciudadanía que hace tiempo se siente acorralada por la creciente espiral de violencia.

Sin el concurso decidido y coordinado entre  autoridades represivas, fiscales y jueces, no  sería posible frenar el auge de la criminalidad, cuyo crecimiento y expansión parece alentado por indiferencia, negligencia, impunidad y complicidad de esos litorales.

La   cifra de cuatro asesinatos por día pone los pelos de punta a una población secuestrada por  el crimen.

El Nacional

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