Opinión

Peña Gómez y Leonel Fernández

Peña Gómez y Leonel Fernández

Oquendo Medina
oquendomedina@hotmail.com

 

 

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El profesor Juan Bosch no sólo fue el creador de las dos organizaciones políticas más grandes que hoy día conocemos los dominicanos y las dominicanas (PRD-PLD); sino, además, en término de liderazgo político, el responsable directo de que bajo su tutela no dos sino tres líderes de proyecciones inimaginables tuvieran la oportunidad de aprender y educarse en el oficio del arte de la política.

Naturalmente, uno lo hizo primero que los otros dos. Nos referimos al doctor José Francisco Peña Gómez, a quien en 1964 Bosch le dedicó su obra “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana”; y los dos siguientes, ya dentro del PLD, fueron: el doctor Leonel Fernández y el licenciado Danilo Medina. Pero de este último hablaremos más luego; ahora nos circunscribiéremos a los dos primeros, tal y como reza el título de este trabajo.

Aquí vamos. A principios de los años setenta, el doctor José Francisco Peña Gómez decidió enfrentar y luego abandonar a su líder; bajo el criterio de que para ese entonces ya él se había convertido en “un astro con luz propia”. Según Bosch, con esas palabras Peña Gómez “se colocaba por encima de los estatutos y por tanto de las autoridades legítimas del PRD.”

En realidad, Peña Gómez, orador por naturaleza, logró moldear y fortalecer su liderazgo en el plano nacional e internacional como nunca nadie lo había hecho en la República Dominicana.

La fuerza de su liderazgo político era fundamentalmente sostenida por las masas populares. Su estilo grandilocuente, con relación a su oratoria política, solía enloquecer a sus seguidores y, al mismo tiempo, llenar de ira a sus adversarios al escuchar su altisonante y explosivo lenguaje discursivo dentro del ámbito político.

A pesar de la solidez de su liderazgo, el doctor Peña Gómez nunca pudo llegar a ser presidente de la República. Ello así, porque desafortunadamente la mayoría de sus años de gloria la pasó resolviendo profundos y muy complejos problemas dentro de su organización, los cuales, días tras días, eran provocados por las cabezas de grupos que siempre han existido a lo interno del PRD.

Ahora bien, por muchos años analistas políticos, intelectuales y comunicadores, seguidores y admiradores del líder de la organización blanca jamás se imaginaron que la sociedad dominicana pariría otro hijo con las condiciones de liderazgo nacional e internacional igual o mayor que las que había cultivado el doctor Peña Gómez.

El Nacional

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