Cualesquiera fueran las razones es penosa la muerte del exdirector del Plan Social de la Presidencia y exsuperintendente de Electricidad, César Prieto.
Es obvio que en medio de la actual coyuntura el suicidio del exfuncionario y dirigente del PLD se preste a conjeturas.
De hecho la Procuraduría General de la República tuvo que aclarar que Prieto no había sido interrogado ni estaba entre los exfuncionarios investigados por corrupción. Unos hablan de que las presiones o el temor de ser citado por algún escándalo pudieran incidir en la tragedia.
Pero siquiera por piedad o prudencia deben evitarse especulaciones que aumenten el dolor de los familiares.
La condición de peledeísta ni de exfuncionario constituye un sello bochornoso pues no todos los miembros de la organización ni servidores de la pasada gestión incurrieron en delitos. Es seguro que muchos desempeñaron una eficiente labor.