Editorial

Pequeños detalles

Pequeños detalles

En su tercer encuentro de diálogo con las comunidades, el presidente Leonel Fernández confrontó ayer en Samaná, igual que en las dos ocasiones anteriores, un largo rosario de solicitudes de obras y quejas sobre proyectos inconclusos en esa provincia, lo que ofrece ya una preocupante tendencia que señala desidia o negligencia generalizada en el ámbito oficial.

Si bien se acepta que Gobierno y los Ayuntamientos estarían imposibilitados de saldar en el corto plazo el enorme cúmulo de deuda social, no es menos cierto que gran parte del retraso se imputa al desinterés de funcionarios en atender urgencias de las comunidades.

El Presidente ha requerido de sus colaboradores que atiendan con interés y diligencia “los pequeños detalles” relacionados con múltiples y dilatados reclamos sociales, en lo que se entiende como un esfuerzo para romper con el círculo vicioso basado en que las pequeñas obras no se ejecutan por su intrascendencia ni las grandes por falta de recursos.

Es penoso que ante el presidente Fernández, líderes comunitarios de Samaná emplacen a las autoridades a dotar de ambulancia y equipos al hospital provincial, de vehículos a los destacamentos policiales, construir un nuevo mercado, asfaltar las calles y otras obras menores que funcionarios han debido atender sin necesidad de la intervención del primer mandatario de la nación.

Tiene razón el Presidente al reclamar a sus colaboradores que atiendan “los pequeños detalles”, aunque preciso es advertir que no pocos proyectos de envergadura están paralizados o abandonados por negligencia o desinterés de ministros y directores generales.

Se resalta como ejemplo,  la construcción del acueducto de Samaná, paralizado desde hace tiempo por un alegado conflicto en el suministro de tuberías, lo que ha impedido también la pavimentación  de las calles y avenidas de ese municipio.

Escenarios similares de quejas sobre la construcción o terminación de obras grandes y pequeñas tuvo que confrontar el Presidente en encuentros anteriores en San Pedro de Macorís y San Cristóbal y seguramente el panorama no será destinto en diálogos futuros.

Agobiadas comunidades reclaman que los funcionarios oficiales presten atención a “los pequeños detalles” y a decenas de obras grandes paralizadas hoy básicamente por desidia, negligencia de quienes están más en lo suyo que en lo que deben hacer.

El Nacional

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