Los empresarios Fernando Capellán y Juan Bautista Vicini estimaron que la percepción que se tiene sobre las relaciones entre dominicanos y haitianos varía en forma considerable en correspondencia con el conocimiento de la realidad del trato diario y cara a cara de los nacionales de ambos países.
Vicini citó que, al observar las críticas demoledoras que se hacen a las relaciones entre ambas naciones, particularmente a través de las redes sociales donde se presenta un cuadro apocalíptico de las mismas, las mayores malquerencias proceden de personas que nunca han estado en la frontera siquiera, mucho menos en Haití.
Precisó que personas que, por ejemplo, viven en New Jersey o New York critican acremente el nivel de las relaciones entre ambas naciones, sin embargo, esas criticas no tienen el mismo nivel entre personas que viven en la zona fronteriza y cada día participan en el intercambio que se realiza.
Capellán dijo que, por ejemplo, las autoridades de Juana Méndez son más diligentes en resolver cualquier situación que se presente, debido al impacto positivo que han tenido en esa ciudad las inversiones que su empresa ha realizado. Ese mismo ánimo no existe en la burocracia de Puerto Príncipe, que en el trato con los empresarios dominicanos que van allí a diligencias relacionadas con su quehacer, se comportan con indiferencia.
Vicini consideró que la mayor parte de los dominicanos ha vivido de espaldas a la frontera, siendo esa, a su parecer, la razón por la cual muchos de los problemas que tienen ambos países se han incrementado.
Citó su propio caso, ya que, su primer contacto directo con Haití fue posterior al terremoto del año 2012. Opinó que ese hecho, no sólo cambió a los dominicanos, que masivamente acudieron a ayudar a los haitianos desde el mismo día en que pasó esa tragedia, sino también a los haitianos, que pudieron constatar que sólo los dominicanos fueron a auxiliarlos. .
Capellán, con 13 años de experiencia dentro de Haití con un proyecto de desarrollo, que ha permitido no sólo generar siete mil empleos en la zona de Juana Méndez, sino revivir la industria textil de Santiago, cree que el Plan Quisqueya no es utópico, sino una realidad que sólo precisa de fuerza de voluntad.

