En medio de un dilatado auge de la criminalidad, afloran nuevas formas de crímenes y delitos, que no por hilarantes dejan de ser angustiosas y peligrosas para una ciudadanía acorralada por la delincuencia.
Son diversas las modalidades que aplican delincuentes para atracar, asaltar, robar, secuestrar, violar y asesinar.
También se resalta los trucos que usan antisociales para penetrar en hogares, negocios u oficinas en cuyo interior cometen todo tipo de tropelías contra sus víctimas, a las que despojan de dineros y bienes.
Lo más novedoso en materia criminal es un mentado perfume sensacional, sustancia narcótica que antisociales dan a oler a incautos, los que una vez dormidos son despojados de todas sus pertenencias.
Decenas de hombres y mujeres han sufrido los efectos de esa droga mercadeada como perfume francés en aeropuertos, discotecas, cines, transporte público y plazas comerciales.
En un reportaje publicado ayer por El Nacional, se mencionan los casos de jóvenes que fueron dormitadas después que desconocidos les dieron a oler la sustancia perfumada, quienes fueron despojadas de todos los objetos de valor que llevaban consigo, así como de otra muchacha que supo que había sido asaltada después de despertar sentada en el asiento de una parada de buses en plena avenida 27 de Febrero.
Bandas bien organizadas, integradas por hombres y mujeres, emplean este ardid criminal para drogar a ciudadanos que aceptan probar el olor de un perfume sensacional.
La Policía tiene la urgente tarea de identificar a los malvados que incurren en esta práctica criminal, pero es menester exhortar a la población a no aceptar la oferta de venta de perfume que formulan desconocidos, que previamente piden a sus víctimas oler el producto.
Cada día más delincuentes salen a las calles en busca de incautos o indefensos a quienes asaltan, roban, estafan o asesinan.

