Opinión

Perspectiva desafiante

Perspectiva desafiante

La coyuntura política ha sufrido sensibles modificaciones. Estamos ante una nueva situación. La indignación popular se ha multiplicado y extendido a partir de la farsa montada por la Procuraduría sumada a otros factores críticos.

El enorme respaldo que recibió el Campamento Verde y que está recibiendo la convocatoria de la Marcha del millón contra la corrupción, nos indica que estamos a la puerta de un nuevo periodo de movilizaciones e iniciativas multitudinarias.

Descrédito, ilegitimidad y hartazgo popular se disparan en tanto salarios e ingresos pierden poder de compra, las políticas públicas se deterioran, los déficits fiscales y la deuda externa e interna ya cuasi inmanejables, están convertidas en fuentes del robo estatal y privado.

El plan de transformar este país en un árido país minero, a beneficio de voraces trasnacionales y funcionarios corruptos, está a cargo de corporaciones voraces y autoridades ávidas de nuevos ingresos para seguir robando; evidentes los contubernios gubernamentales con Falcondo, Gold Quest, Unigol, Everton…mientras la tragedia socio-ambiental avanza, potenciando confrontaciones.

Los feminicidios repuntan dramáticamente, alimentados por un machismo feroz que emana del poder constituido y la impunidad entronizada.

El país está sembrado de conflictos sociales recurrentes, mientras corrupción e impunidad cruzan transversalmente todas las variantes de crímenes, abandono social, abuso de poder, explotación y discriminación.

El posicionamiento de MV declarando el proceso como farsa e inexistente la Justicia, han potenciado la convicción popular de que no hay salida institucional al grave binomio corrupción-impunidad; evidente además la degradación del Congreso Nacional y sus partidos frente a los escándalos de corrupción, al abordaje de la ley de partidos y a las evidencias que muestran al presidente Danilo Medina como el jefe principal de la corporación gobernante del régimen de impunidad.

Y si el sistema judicial está corrompido y manipulado desde el Palacio Nacional y no existe un Congreso independiente, ni mecanismos electorales idóneos que permitan modificarlo, es porque todos los poderes e instituciones estatales responden al mismo mando, que conforman una dictadura constitucional disfrazada de democracia y ameritan ser quebrados desde las calles.

Es obvio un lodazal institucional incapaz de dar respuesta superadora a esta crisis político-institucional, por lo que los movimientos político-sociales y las corrientes revolucionarias confluyentes, sigue siendo la esperanza alternativa al poder constituido.

La inteligencia del pueblo en lucha percibe esta desafiante realidad y demanda de MV y todos de iniciativas contestatarias.

El Nacional

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