BERLIN, AFP. El estadounidense Dwight Phillips recuperó ayer en Berlín su trono mundial del salto de longitud, con un salto de 8,54 metros, con lo que sucedió en el palmarés al panameño Irving Saladino, que decepcionó al firmar tres nulos y quedar eliminado sin puntuar.
El pulso entre ambos era uno de los más esperados del Mundial y muchos lo habían comparado con el que mantuvieron en los Juegos Olímpicos de 1936 el estadounidense Jesse Owens y el alemán Luz Long, pero la mala actuación de Saladino frustró la ansiada pugna por el oro.
Por detrás de Phillips, que tiene la mejor marca anual (8,74 metros) quedaron el sudafricano Godfrey Mokoena (8,47 m) y el australiano Mitchell Watt (8,37 m).
«Sienta muy bien poder decir que soy un tricampeón mundial», comentó el ganador, recordando sus anteriores triunfos en París-2003 y Helsinki-2005.
«Después del año pasado, pensaba que ya había llegado al final. Así que consulté a mi familia y a mi entrenador, y aquí está el resultado. ¡He vuelto!», añadió.
Su alegría contrastó con la enorme decepción vivida por Saladino, que llegó a Berlín con el aval de su título mundial de 2007 y el olímpico de 2008, y que abandona la cita en la capital alemana con frustración.
«Nada salió bien. No sé si fue la ansiedad. Yo estoy en perfectas condiciones, yo sé que podía ser campeón mundial, pero hice tres faltas y no se puede hacer más nada», declaró poco después de su eliminación, cosa que causó sorpresa.

