Las seguridades ofrecidas por el ministro de Industria, Comercio y Mipyme, de que República Dominicana estaría preparada para resistir una crisis petrolera derivada del conflicto en Medio Oriente, se interpreta como una sana convocatoria al optimismo ante un entorno de incertidumbre creciente, pero no sería ocioso que el Gobierno también reflexione sobre un peligro latente.
Aunque, como afirma el ministro Eduardo Sanz Lovatón, el país cuente con reservas de combustibles adecuadas, no serían suficientes para levantar un escudo ante un eventual crack financiero que impactaría sobre la economía, más aun cuando el consumo e importación de derivados del petróleo aumenta en mayor proporción que las capacidades de almacenaje y refinación.
Los próximos embarques de petróleo crudo, gasolina, gasoil, gas licuado, gas natural y fuel oil tendrán que pagarse con precios que reflejan la crisis de hoy, cuando el barril de referencia para el mercado dominicano sobrepasa los 90 dólares, a pesar de que las naciones desarrolladas del Grupo G7 acordaron liberar 400 millones de barriles desde sus reservas estratégicas.
El precio promedio del barril de petróleo consignado en el Presupuesto General del Estado fue de US$53.5, un estimado de cinco a ocho dólares de diferencia de los cálculos del Banco Mundial (US$60), JPMorgan (US$61), Fitch Rating (US$60) y Golman Sachs (US$58), precios que al dia de hoy o para contratos futuros se han duplicado.
Si la guerra de Irán no se detiene en las próximas horas, el Gobierno confrontaría serios problemas para lidiar con el déficit fiscal presionado por el alza en la factura petrolera que a su vez fuerza un aumento en la tarifa eléctrica y en el volumen de los subsidios focalizados.
La economía dominicana está conectada con la de Estados Unidos con significativa dependencia en turismo, inmigración, remesas, zonas francas, exportaciones, inversiones y transferencia tecnológica, por lo que el peor riesgo para la estabilidad económica local sería que la estadounidense se resienta con la crisis derivada de la guerra de Irán.
Un cierre prolongado del estrecho de Oormuz sobrepasaría de nuevo el precio del petróleo sobre los US$100 el barril, lo que elevaría aún más el nivel de inflación en Estados Unidos (2.4 %) y desestabilizaría el mercado laboral, que en enero perdió 900 mil empleos, así como los volátiles mercados financieros que desalientan la inversión y reducen el Índice de Confianza del Consumidor.
La locomotora económica de Estados Unidos arrastra a la dominicana, por lo que se aconseja que las autoridades cultiven y promuevan un discurso reflexivo alejado del pesimismo, pero sin embriagarse de excesivo optimismo, por lo que mejor sería colocar firmemente las extremidades inferiores sobre la tierra. Sobretodo ahora en que el petróleo de Texas, que es el de referencia para este país, se colocó en 95.73 dólares el barril.

