¿Qué puede hacer una persona pobre cuando el médico le dice que tiene cáncer? ¿Qué posibilidades tiene de vivir y durante cuánto tiempo? ¿Qué hace un rico cuando el médico le diagnostica cáncer? ¿Qué esperanzas tiene de sobreponerse?
El pobre no tiene muchas opciones. La primera y más segura es la muerte temprana. El seguro médico no lo protege. La quimioterapia o la radioterapia cuestan demasiado. La familia del pobre se empobrecerá más. El sufrimiento del enfermo será menor que el de la familia.
El rico con cáncer tiene seguro nacional e internacional. Será llevado a los hospitales especializados de Estados Unidos o Europa. Sus posibilidades de sobrevivir serán mayores que las de un pobre. Igual puede morir, pero no en las mismas condiciones.
Para el año próximo, el cáncer será la principal causa de muerte, asegura la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), superando así las enfermedades cardíacas. Los cánceres de pulmón, en los hombres, y de mama, en las mujeres, son los más frecuentes. Los especialistas dicen que de continuar la tendencia, mil millones de personas morirán de cáncer de pulmón en los próximos años. Cada 30 segundos se diagnostica cáncer de mama en el mundo. Si bien el cáncer aumenta en países desarrollados, en los subdesarrollados, donde no existen buenos sistemas de salud pública, el índice es mayor. El informe de la OMS prevé que para el 2030 más de 27 millones de personas en todo el mundo padecerá algún tipo de cáncer y el número de muertos superará los 17 millones.
En nuestro país, algunas instituciones públicas hacen política con el cáncer de mama. Lo que menos parece importarles a determinadas figuras públicas es la salud. ¿Cómo puede un pobre pagar cinco o seis quimioterapia que cuestan cada una más de 200 mil pesos? El drama de los pobres con cáncer es desgarrador. El Estado, que se supone debe garantizar salud gratuita es casi indiferente al drama de los hombres y mujeres de escasos recursos que padecen cáncer. Hay que ver a los pacientes aglutinados en el Oncológico. Hay que verlos sufrir y morir. ¡Hay que verlo! Y, en contraste, más de cien mil millones de pesos anuales del Presupuesto nacional se pierden en los bolsillos de corruptos y corruptores. ¡Y el Presidente lo sabe!
