El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), doctor José Miguel Insulza, ha identificado al crimen organizado financiado por el narcotráfico y al peligro de una explosión política y social a causa de la crisis económica global, como los temas de agenda común que deben ser enfrentados de manera conjunta por todos los países del hemisferio.
Insulza ha señalado el peligro que representa para la estabilidad social y la gobernabilidad política de las naciones de América Latina y el Caribe, la delincuencia y criminalidad promovidas por cárteles de las drogas y el recrudecimiento de la pobreza extrema a causa del crack en las finanzas mundiales.
El auge del narcotráfico y el agravamiento de la pobreza en Latinoamérica y el Caribe fueron advertidos por el secretario de la OEA durante una conferencia que pronunció ayer en el marco del seminario sobre Políticas Migratorias y Experiencia en Procesos de Migración, que auspicia la Secretaría de Interior y Policía.
Tiene razón el secretario Insulza al señalar que el Continente padece hoy el agravamiento de su entorno económico y social a causa de una crisis engendrada por las grandes economías. Lo mismo puede decirse sobre el narcotráfico, cuya razón de ser y expansión están dadas por el enorme mercado de consumo que representan Estados Unidos y Europa.
Pobreza y narcotráfico suponen una combinación letal para la región, especialmente para la zona del Caribe, convertida en ruta y puerto de cabotaje de miles de toneladas de drogas, afectada ahora por el retorno a la miseria extrema de millones de personas arrastradas por una crisis económica de origen externo.
Tiene razón el doctor Insulza al reclamar al Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que liberen recursos a naciones del Caribe como única forma de evitar que el estado de pobreza agravada por la crisis global degenere en un indeseado estallido político y social.
El planteamiento del secretario de la OEA sobre narcotráfico, criminalidad y pobreza en América Latina y el Caribe puede definirse de certero y valiente y, por tanto, merece ser repetido desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia. Los responsables están en otros lados.

