Así como durante una parte de la historia de la humanidad los mass media se usaron como armas ideológicas para moldear el comportamiento de las personas, ahora corresponde el papel a las redes sociales.
Sin embargo, existe una notable diferencia: ahora la comunicación es bidireccional. La gente no sólo recibe el mensaje, tiene el poder de reproducirlo, contestarlo y hasta crear el suyo propio.
De ahí que en ninguna parte del mundo se concibe un proyecto político o comercial al margen de Facebook, Twitter. Estamos asistiendo al sepelio de la propaganda tradicional.
Ravi Singh, considerado el gurú de las redes sociales en campañas electorales, advirtió en una reciente visita a República Dominicana que si los políticos siguen haciendo su campaña con los métodos tradicionales pudieran desconectarse de las masas y obtener resultados desfavorables.
En cada proceso electoral, los políticos nuestros salen a buscar los votos con promesas que, en ocasiones, chocan con los intereses del mercado electoral al que se dirigen.
Decirle a la gente: Mire, esto es lo que yo voy hacer cuando gane, es un discurso del pasado, ya que a través de las redes sociales se puede interactuar con el elector, si no, revise los resultados de esta estrategia con Barack Obama, en Estados Unidos, y Juan Manuel Santos, en Colombia.
Por lo pronto, en el patio tenemos todavía los políticos que quieren hacerlo a la antigua usanza y piensan que los electores son estúpidos.
En las elecciones del 2012, un adecuado uso de las redes sociales podría ser decisivo, tomando en cuenta que el país tiene 3 millones de personas con acceso a la Internet, y de éstos, alrededor de 700 mil tienen una cuenta de Facebook o Twitter. Todos potenciales votantes.
Este dato nos coloca en el puesto número ocho en América Latina entre los países con mayor acceso a las redes sociales. O sea que cualquiera que diseñe una estrategia electoral al margen de ellas, está condenado a la derrota.

