Opinión

Poder popular

Poder popular

El poder político en República Dominicana lo controla y usufructúa un pequeño grupo  de hombres y mujeres, y lo usa de manera bárbara, injusta y antojadiza contra el pueblo pobre. La indefinición y la creada cultura derrotista, la  crisis que golpea y la desesperanza que se consolida, hacen del dominicano un ser frágil, vulnerable, sumiso, tránsfuga, que sobrevive por obra y gracia del espíritu santo…

¡El poder político tiene todas las de ganar, y el pueblo, todas las de perder! ¿Cómo detener este maldito proceso? ¿Cómo organizar al pueblo? ¿Con cuáles principios? ¿Con cuáles recursos? ¡Para darle un mentís rotundo a estas fieras apátridas que no se cansan de comerse a su pueblo!

Dios no responde, pero se que esta ahí. Mamá Tingó decía: “sólo el pueblo salva al pueblo” y Carlos Federico Pérez me erizó la piel cuando leí: “pese a todas las acechanzas, lesiones y caídas, la República Dominicana es algo operante, vivo, irreductible, que resiste el embate de los acontecimientos y se encamina.”

¿Qué hay que hacer para que el pueblo se levante, grite y se dé a respetar? Cuando Juan Pablo Duarte, fundó  La Trinitaria, tenía 25 años, el mayor de los nueve patriotas, y lograron vencer al poderoso Estado haitiano. Cuando Luperón triunfó en la guerra de la Restauración, frente al Ejército español y a los antinacionales, tenia 26 años. La representatividad, aquí no funciona. Votas por  candidatos, que luego… paticas pa´ que te tengo. Como no tenemos, ni dinero, ni medios de ganar grandes espacios en las altas instancias y estamos obligados a activar un proceso de reevaluación de las ideas y de la práctica, a reagruparnos y a combatir al omnipotente poder político, y derrotarlo, para que el pueblo recupere su soberanía.

Propongo a la nueva izquierda, a los grupos populares,   recuperar ya nuestros espacios: Juntas de vecinos, asociaciones de padres y amigos, fundaciones, ONG, campos. Dirigentes: trabajemos por reconstruir el poder popular. ¡Fuera los partidos! Convoquemos a una asamblea nacional popular, y activemos una lucha frontal contra los poderes que obstruyen el desarrollo nacional.

Con Marta Harnecker aprendimos que “en política, no sólo hay que tener razón, sino que hay que tenerla a tiempo, y contar con la fuerza para materializarla”.

El Nacional

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