Este 2011 que termina hoy ha sido un año magnífico para el Gobierno, pero pésimo desde el punto de vista de la oposición. ¿Y para usted?
Nada mejor que un fin de año para anunciar las píldoras contra la resaca. Nada de coincidencia. Es que el comercio no se pierde en detalles.
Tenía entendido que Participación Ciudadana fue la que dijo se usaban recursos públicos en la campaña de Danilo. ¿O no fue así?
Hay que asfaltar urgentemente las vías próximas al Metro al llegar a Villa Mella. El contraste es una ofensa.
A Agripino le espera una ingente tarea con la crisis en el centro de cómputos de la JCE. Y lo que he sabido es que está en eso.
Las pensiones a los jueces que cesaron y cancelaron de la Suprema Corte de Justicia son un insulto. El colmo es que también sean ilegales.
A propósito, todavía no se han dado a conocer las causas por las que cuatro magistrados del tribunal fueron cancelados. ¿Es que hay problemas?
Subero Isa también fue cancelado, aunque no de la misma forma. ¿O es que acaso podía aceptar ser miembro después de presidir el tribunal?
Ahora resulta que eran un polvo blanco los 100 kilos de cocaína que dijo la DNCD había encontrado en una yipeta en San Cristóbal. ¡Ay, Dios!
Una asociación de fiscales ha calificado de ilegal la designación de Berenice Reynoso en la Fiscalía del Distrito Nacional. ¿Una tarea para quién?
Los empresarios están con el Gobierno como el juego de amagar y no dar, un pelizquito y mandarse a huir. Ahora insisten en que es necesario respetar las reglas.
