Desde hoy comienza la campaña electoral con fuerza. Y para colmo con la crisis en el céntro de cómputos de la JCE en un limbo.
Dígase lo que se diga, las Navidades de 2011 pasarán a la historia como una de las más frías en el país. Y no por el clima, sino por la falta de circulante.
Estas elecciones serán una prueba para la objetividad periodística. Aunque desde ya advierto claros visos de manipulación. Muchos intereses.
A partir de hoy de seguro que se reanudarán los trabajos de obras paralizadas desde antes de 2010. Y todos saben el porqué. ¿O hace falta?
Todavía me intriga, y no por cabeza dura, el encuentro de Hipólito con el cuerpo diplomático. ¿Quién lo promovió y que se buscaba con una cita tan inusual?
Hasta las canastas brillaron por su ausencia con relación a otros años que se suponían más difíciles. ¿Será un mal indicio?
Supe que la decisión de Zorrilla Ozuna de irse con Danilo se debe a que Hipólito no lo quiere ver ni en pintura. ¿Qué ha pasado?
Soto Jiménez se ha mantenido de lo más callado en el actual proceso. ¿En qué pie político estará parado el exjefe de las Fuerzas Armadas?
Si el déficit fiscal en España no era de un 6, sino de un 8%, no quiero ni pensar cómo andarán las cosas por aquí. Me produce vértigo.
Con el ultimátum de Obama, dudo que Irán materialice su amenaza de bloquear el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz. ¡Y es fácil!
Las más de 6 mil cuentas extrapresupuestarias son un escándalo mayúsculo en cualquier nación, pero en RD es parte de la rutina. ¿O no?
