Repudio, indignación y dolor, el horrendo asesinato del prestigioso empresario y amigo, hombre de la patria José Miguel Barceló, a cuyos familiares no unimos en su tristeza infinita. Ciertos crímenes transforman los cimientos de la sociedad dominicana, la cual, en su inmensa mayoría, con las tantas excepciones, luce indiferente.
Es innegable que las jefaturas de los mayores generales, Manuel de Jesús Pérez Sánchez, Bernardo Santana Páez, y especialmente la gestión de Rafael Guillermo Guzmán Fermín, realizaron titánicos esfuerzos por la paz que el país debe agradecer, y el nuevo jefe, José Polanco Gómez, despliega y lucha por sustentar las garantías ciudadanas.
Insistimos en los sueldos de hambre de la mayoría de los hombres del uniforme gris. Muchos son asesinados y heridos en el cumplimiento del deber, y otros compelidos a no dejarse matar, sufriendo varios el rigor de la cárcel, abandonados y olvidados junto a sus familiares, por la propia entidad a la que pertenecen y no se les designa abogados, ni se acuerdan de sus madres, padres, hijos, esposas y mujeres. ¡Qué pena!
Debemos señalar que también miembros de esa entidad cometen excesos: abuso de poder, detenciones ilegales, torturas, homicidios y acciones contrarias a la dignidad y las leyes.
La violencia y la delincuencia hay que combatirlas, pero sus causas hay que estudiarlas y buscar fórmulas para atenuar esta vorágine, con más oportunidad a nuestra juventud, creación de fuentes de empleos y de trabajo, educación, salud y alimentación.
La jefatura de Guzmán Fermín supo mitigar penas, con el concurso y disposición del presidente Leonel Fernández. Guzmán Fermín dio fino trato a todo el que acudía a su despacho, y no se endiosó, y supo recordase de quienes contribuyeron a llevarlo a esa posición. Contestaba y recibía llamadas telefónicas y cartas.
Acudo respetuosamente al presidente y amigo, doctor Leonel Fernández, en solicitud de que muchos de los hijos de las entrañas policiales retirados y jubilados sean reintegrados a esa institución, que hoy más que ayer los necesita, así las propias circunstancias sociales, cuya separación muchas de ellas no es regular, pues no califican con el tiempo y la edad, tal establece la Constitución y la Ley Policial 96-04 en su artículo 96.
Hombres que representan lealtad a la nación y a su presidente, entre otros, el licenciado Fructuosa Almánzar, licenciado Raudo Ramírez Comas, Rafael Bencosme Candelier, Ramoncito Girón, Máximo Vilorio, José Luis Domínguez, doctor Reyes y Lozada Grullón y el general Then, y del Ejército, el general Rafael Pércival Peña. Destacamos la labor del coronel de San Cristóbal Manuel Antonio Hernández Almánzar, quien merece ser ascendido a general, y elevada la 17 compañía de mi pueblo a Dirección Policial, solicitud que hacemos al presidente Fernández.

