Tras el mayor fracaso en la historia de su partido UPyD, que en las elecciones del 20 de diciembre en España quedó sin representación en el Congreso y en todos los parlamentos autónomos que estaban en juego, Andrés Herzog decidió renunciar como líder de una entidad que llegó a convertirse en la tercera fuerza política.
Con Herzog a la cabeza, que es abogado, el partido había impulsado la lucha contra la corrupción, destapando escándalos como el sonado caso Bankia. Por falta de recursos el partido ha tenido también que abandonar otros procesos de corrupción. Herzog, que al entrar en la lucha política dejó atrás una promisoria carrera profesional, hoy está sin empleo.
Sin ningún rubor ha acudido a una cita a las oficinas del Servicio Público de Empleo para ver si encuentra colocación en algún sitio. Su caso es emblemático, sobre todo por estos lares en que los políticos, sin ser empresarios, viven como faraones aunque lleven siglos sin dar un golpe.

