TOKIO. AP. Por primera vez, Japón impuso un límite para el nivel de radiación permitido en los peces, después que las autoridades detectaron un nivel de radiación que excede por más de 7,5 millones de veces el límite legal radiactivo en el agua de mar a orillas de la averiada planta nuclear. La radiación se ha filtrado de la planta Fukushima Dai-ichi a las aguas del mar en el litoral nororiental del Japón devastado por un maremoto el 11 de marzo. Sin embargo, pese a la evidencia de los resultados, los directivos de la planta sostuvieron el martes que la contaminación aún no representa un peligro inmediato. El secretario en jefe del Gabinete, Yukio Edano, anunció que el gobierno hará valer el límite máximo de radiación permitida para los vegetales en los peces.
El Ministerio de Salud reportó que peces atrapados el viernes en la prefectura (provincia) de Ibaraki _ que se encuentra entre la planta y Tokio _ contenían niveles de iodo radiactivo que excedían el nuevo límite legal. Los niveles de celsio se hallaban justo por debajo del límite. Si bien Fukushima no es una región pesquera importante, los pescadores del lugar se muestran alarmados. Se ha prohibido la pesca en los alrededores de la planta nuclear pero les preocupa que la demanda se venga abajo en el resto de la región _ estén o no contaminados. Por su parte, la empresa Tokyo Electric Power Co., la compañía que opera la planta, _ cuyo valor en la bolsa de valores se desplomó a su nivel histórico más bajo _ anunció el martes que entregará 240.000 dólares (20 millones de yenes) a cada uno de los poblados afectados por el desastre.
La planta atómica ha estado liberando radiación a las aguas del Pacífico desde que el terremoto de magnitud de 9,0 generó un maremoto masivo que inundó las instalaciones. Durante el fin de semana, los empleados de la planta encontraron una grieta por la cual el agua de alto nivel de contaminación se ha venido filtrando por vía directa hacia el océano. El maremoto devastó aproximadamente 400 kilómetros (250 millas) de la costa nororiental japonesa, allanó pueblos y ciudades completas y causó la muerte de cerca de 25.000 personas. Otras decenas de miles de personas perdieron sus hogares arrastrados por las aguas y varias miles fueron obligadas a abandonar el área cercana a la planta nuclear ante una posible fuga radiactiva. La frustración de muchos de esos «refugiados por radiación.

