El director general de Aduanas ha dicho una gran verdad al señalar que la anhelada reactivación de la economía deberá impulsarse por vía del gasto público, más que por el de las recaudaciones.
Al término de un encuentro ayer del presidente Leonel Fernández con el sector recaudador oficial, el licenciado Rafael Camilo dijo que pese a que los ingresos en esa dependencia aumentaron en 600 millones durante el mes de julio, las recaudaciones mermarán a fin de año en un 33 por ciento.
Una situación similar, en término de baja de recaudaciones experimenta la Dirección General de Impuestos Internos, aunque los ingresos por concepto de tributaciones se incrementaron en un diez por ciento.
Durante el primer semestre de este año, el déficit entre lo estimado y lo recaudado se acercó a los diez mil millones de pesos, según cifras preliminares, a causa de lo que se define como relentización de la economía y reducción de las importaciones.
Es por eso que se resalta el planteamiento del licenciado Camilo, en el sentido de que el remedio para reactivar las actividades productivas debe ser obtenido por el litoral del Gasto Público, más que por las recaudaciones.
Un informe del Banco Central sobre el comportamiento de la economía durante el período enero-julio señala que los sectores minería (-76.1%), zonas francas (-13.2%), así como hoteles, bares y restaurantes y construcción registraron tasas de crecimiento negativo, aun cuando, en sentido general, el Producto Interno Bruto tuvo un crecimiento positivo. (1.4%).
Las frías estadísticas sobre recaudaciones y crecimiento negativo de sectores básicos de la economía (Turismo, construcción, zonas francas, minería), obliga al Gobierno a promover un tipo de reingeniería en el gasto público a los fines de convertirlo en eficiente instrumento de reactivación económica.
No parece posible que el Gobierno obtenga más recursos por vía de aranceles e impuestos para sostener una burocracia macrocéfala, por lo que urge más inversión y menos gastos corrientes.

