Es como si en Estados Unidos, guardadas las distancias, Bill Gates y un grupo de amigos multimillonarios, inconformes de como se manejan los asuntos políticos en Washington, amaneciera en la Casa Blanca rodeado de tropas, en calidad de sorpresivo gobernante de facto.
La clase burguesa de Honduras es algo así como la caricatura de un reinado en el cual todo el territorio nacional es un harén personal. No menos retraso, en años luz, mantiene el estamento militar, empotrado todavía en la solución del golpe de Estado que ni siquiera Estados Unidos parece promover seriamente. Donde hay desarrollo político los que manejan el dinero se ocupan de acrecentar sus capitales a través de los políticos que montan el circo. Donde no existe ese desarrollo, cuando surge algún momento de incontenible pánico por lo desconocido, los grupos económicos cometen la aberración política de alzarse con el poder y ejercerlo para peor.
Honduras está aislada, paralizada económica y políticamente, en peligro de guerra civil tal vez no inminente, pero cierta y un grupo de empresarios, que no están para hacer política, al frente, caricaturescamente, de los acontecimientos.
En vista de que tienen muy buenos recursos, al parecer reforzado desde el exterior, lo único que se les ha ocurrido es decir que resistirán al menos seis meses.
Pero no esperaban el hecho de que nadie va a creer en un proceso electoral, aunque lo adelanten, surgido de la ilegitimidad.
Ahí sobrevendrá la vorágine que se los puede llevar a ellos también.
Si bien es verdad que Barack Obama no puede dar una orden directa por el restablecimiento constitucional sí puede influir, como sucedió con Jimmy Carter y los militares dominicanos la noche del 16 de agosto de 1978. Su intervención, entonces oportuna, evitó lo peor.
Las diez familias sin las cuales apenas se respira en Honduras no se pierden en mantenerse al día en cuanto a lo gourmet ya que sus compras y hasta ciertas comidas exóticas van y se las dan en Miami. Lo de mejorar las condiciones del pueblo puede esperar, según su punto de vista, aunque Manuel Zelaya, que tomó claridad de la situación, no vio las cosas de ese modo y le viraron la torta, con la felonía acostumbrada.
De haber tenido menos prisa hubieran dejado evolucionar los acontecimientos e influir en el proceso electoral y no tomarse el escenario para sí, pues les pertenece a los políticos, no a ellos en primera persona.
La saga hondureña mediante la cual se expulsa por la fuerza a un presidente constitucional y amanece en otro territorio es claramente un experimento político que como el mítico monstruo marino que menciona cierta fábula contiene en su cuerpo una serie de ventosas capaces de producir horribles ventarrones políticos en Latinoamérica.
Ya se sabe que mediante los sutiles y a veces feroces procedimientos atmosféricos, un aleteo de mariposa en un lugar del mundo activa una tempestad hasta en el Caribe mágico y en el llamado subcontinente sudamericano, que el viento da la vuelta al mundo y que, como creen en la India, todo se halla interconectado en el universo. Sea o no cierto todo eso, hay ventarrones que tienen uniforme y un diseño acorazado y una réplica culposa que no escapa a la realidad latinoamericana, revestida de una tendencia a la izquierda, llegada al poder por la vía electoral a la luz de una realidad social penosa que no ha sido tocada en décadas.
La primera fase del juego multipolar que intenta acorralar el avance de los gobiernos no obedientes a Wall Street ha comenzado. Venezuela, un claro objetivo del plan a corto y largo plazo, tiene en la Cuenca del Orinoco una de las más grandes reservas de petró1eo y de agua dulce.
El petróleo, como no ignora casi nadie, es cuestión estratégica y de seguridad que incluye reducción de gastos considerables y un menor riesgo que el que hay en la región del Golfo Pérsico.
El agua lo será en un tiempo inminente.
Ya hay mil millones de almas que padecen en el mundo, resentidas de su ausencia. Colombia es el escudo, nada simbólico, de la escalada anti Chávez, cuya defensa intransigente de esos recursos lo coloca en la mira de un diseño geoestratégico de capital importancia norteamericana.
En esa fina configuración entran factores copiosamente precisos:
La presidencia chapista de Manuel Zelaya Rosales, cuya canciller, Patricia Rodas, es su alter ego, su ideóloga, es arrinconada echada del gobierno mientras el Departamento de Estado inicia febriles negociaciones de restitución que no se concretan en lo inmediato, como debieran dado que hasta un estornudo en Washington hace temblar todavía a los militares latinoamericanos, con sus validas excepciones.
A Barack Obama, mientras tanto, se le nota constitucionalista con lo de Honduras pero más bien simbolista en el pronunciamiento y sumamente tímido en la actuación.
Sabe, está informado de lo que hay de por medio: un conflicto de carácter político ajedrecístico, una tentación de la derecha para ver qué es lo que va a hacer, si proceder como Jimmy Carter frente al gobierno de Joaquín Balaguer y el golpe de Estado de un sector neotrujillista, si se muestra dubitativo y entonces pasar a imponerle el plan B, que consiste en volver al uniforme y al golpe de Estado generalizado que contenga a los dictadores de nuevo cuño, ahora autónomos, desobedientes, que denuncian sistemáticamente al imperio e inspirados, que quieren una democracia participativa donde cuente la opinión de los pueblos y que se sienten inspirados en la Revolución cubana.
De lo que ocurra en las próximas dependerán variados factores a ser analizados letra por letra, renglón a renglón y página por página de la historia contemporánea en curso. Hay una potencia que hace crisis, que está necesitada de tomar recursos en la ferozmente competitiva realidad neo-estratégica mundial, con la incursión en escena de China e India incursionando constantemente en los nichos tradicionales de la primera potencia, con los desafíos de la actualidad en perspectiva.
Cronologia
27 de enero 2006
Manuel Zelaya Rosales asume el Gobierno en Honduras. Pertenece al Partido Liberal
28 de junio 2009
Fue derrocado por un grupo de militares que lo expulsó la madrugada de ese día hacia Costa Rica
28 de junio 2009
Ese mismo día Zelaya viaja de Costa Rica a Nicaragua
29 de junio 2009
La OEA condena el golpe contra Zelaya y exige su retorno.

