Opinión

¿Por qué no?

¿Por qué no?

El 17 de marzo de 1975, la sangre de un periodista manchó una calle de la Zona Universitaria. En abril pasado, murió (con más de 70 años) Joaquín Pou Castro, el oficial que dirigió el grupo ejecutor del abominable crimen… Y hay que parar el relato para decir que lo penoso es que el sistema político sigue produciendo corruptos y asesinos, aunque oportunistas con diversos disfraces proclamen que no es cierto.

Los representantes del sistema se negaron a tratar como crimen de Estado el asesinato de Orlando Martínez Howley. En el año 2000, fueron condenados cuatro de los confesos autores materiales, pero, por diligencia de Joaquín Balaguer, fue desglosado el expediente para sacar del proceso a Salvador Lluberes Montás (Chinino) y dejar fuera a otros oficiales que habían desempeñado funciones de igual o mayor jerarquía (Chinino era jefe de la Fuerza Aérea).

Hay constancia de que el artículo “¿Por qué no, doctor Balaguer?”, publicado el 25 de febrero de 1975 en El Nacional, motivó a un grupo de jefes represivos a organizar el asesinato. La pregunta formulada contenía una exigencia, y esto le molestó a Joaquín Balaguer y movió a los agentes represivos a su servicio.

“¿Por qué, tómelo en cuenta, no deposita en un cómodo asiento de primera a los funcionarios irresponsables que se las dan de Fouché contemporáneos y a la hora de la responsabilidad no dan la cara? Y mi recomendación final: Si es inevitable que esta situación continúe, si es imposible evitar actos indignantes y miserables como el que presencié el domingo en el aeropuerto, ¿por qué, doctor Balaguer, no se decide Usted a subirse en el avión o el barco y desaparece definitivamente de este país junto a todos los anteriormente mencionados?”, escribió Orlando Martínez.

Es la versión del abuso en 1975. Orlando manifestó su indignación por el impedimento de entrada al país a Silvano Lora, gran artista y militante, (como el propio Orlando), del Partido Comunista Dominicano.

Hoy, administran el Estado discípulos de Joaquín Balaguer que aprendieron con su maestro a imponer sacrificios a las mayorías para preservar los privilegios de los poderosos, y a servirse de saqueadores del erario, asesinos y oportunistas, tratando al mismo tiempo de presentarse como ciudadanos con limpia trayectoria.

  Por eso se disputan las lealtades alquiladas y el voto prostituido.

El mejor homenaje a Orlando Martínez, es recomendar a Hipólito Mejía, a Leonel Fernández, a Danilo Medina y a los demás protagonistas del espectáculo electorero, lo que él le recomendó a Balaguer en 1975…. Exigiéndoles que, antes de tomar la nave, rindan cuentas a este pueblo… Las manchas de peculado no se borran y las deudas de sangre no prescriben… 

El Nacional

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