Opinión

Por qué no votaré

Por qué no votaré

No voy a votar por Hipólito por una serie de factores tanto de su gestión pasada como por declaraciones y el contexto del presente. Curiosamente, los catastróficos resultados obtenidos en los últimos 2 años de su gobierno han servido para cimentar la percepción de que los primeros 2 “fueron buenos”, lo que es natural si valoramos la idea de que al lado de estar totalmente jodidos cualquier cosa parece buena. Sus primeros 2 años de gobierno fueron, en efecto, cualquier cosa.

En el 2001 el PIB de la República Dominicana creció un magro 1.8%, lo que para un país que necesita mantener un crecimiento por encima de 4% para estar estable, y más de 5% para que exista una percepción real de prosperidad, es cuanto menos un aterrizaje catastrófico. Ciertamente, gran parte de lo que explica ese débil crecimiento fue la moderada recesión de los Estados Unidos ese año, pero la razón de que el nuestro fuera menor al promedio de la región, aún en la recuperación del 2002, es que en aquel entonces el gobierno de Hipólito hizo frente a la crisis priorizando los bolsillos del gobierno por encima de sus gobernados agregando más impuestos a una economía en franco desaceleramiento, lo que fue una torpeza. Hablar sobre lo ocurrido en los años siguientes de su gestión es pecar de redundante.

No me parece creíble escucharle decir que va a firmar un pacto Stand By con el FMI cuando en un contexto significativamente más apremiante lo entorpeció hasta destruirlo con la re-estatización de las distribuidoras de electricidad. No solo postergó innecesariamente la recuperación, sino que de un plumazo revirtió el avance que hasta en ese entonces se había logrado en el sector, y tomó una decisión que hasta hoy nos ha costado un poco más de USD$4 mil millones y continuas desavenencias con el Fondo.

No puedo votar por Hipólito al ver que por falta de delicadeza en sus palabras, disparó de un día a otro en cerca de 100 puntos porcentuales la prima cobrada en el mercado secundario por los bonos soberanos dominicanos. Es como si nunca hubiera sido Presidente, o como si nunca hubiera emitido Bonos Soberanos, y no conoce como operan los mercados y como esas señas pueden realmente afectar la economía.

Tengo mis reservas de que pueda contener la corrupción en un eventual gobierno suyoMe siento insultado cuando sugiere que bajaría los precios de la gasolina y los alimentos, como si eso fuera del control de un Gobierno, como si la deflación fuera deseable o como si ciertamente se arriesgaría a profundizar el déficit fiscal. Y me parece preocupante que insista en volcar la inversión estatal hacia “el campo”, en un sector ya de por si ineficiente, volátil, en exceso protegido y con los días contados.

No puedo y no voy a votar por Hipólito porque aunque me consta que viene cargado de buenas intenciones, este luce determinado en continuar sin remordimiento la ruta que arruinó su anterior gobierno y para colmo de males, rodeado de un equipo más mediocre que el de aquel entonces.      

El Nacional

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