ANAHEIM.- Conoce a Derek Jeter desde que comenzaron sus carreras profesionales en liga menor con los Yankees de Nueva York y se siente más que privilegiado de haber podido ver todos los 2,989 hits en que el afamado campocorto había conectado en liga mayor hasta el juego del miércoles. «He visto creo que todos esos hits y más con los que conectó en liga menor y los playoffs», asegura Jorge Posada. «De verdad que la experiencia de ver a Jeter en toda su carrera ha sido un privilegio».
Y lo cierto es que Posada pudiera echárselas, si quisiera, ya que aparte de haber visto a Jeter durante toda su carrera, es su mejor amigo. Y como panas que han compartido vecindad dentro del camerino de los Yankees durante todas sus carreras, el actual bateador designado está tan o más emocionado que Jeter en la búsqueda que este mantiene por alcanzar el hit 3,000 de su carrera.
Para Posada no existe dudas que si un pelotero merece llegar y sobrepasar los 3,000 hits, ese es Jeter.
«Jeter es un tipo que sale afuera a jugar la pelota. Y no juega por jugar. Juega para ganar todo el tiempo. No importa si está bateando o no, o si está caliente con el madero o no, siempre juega para ganar. Eso es algo que siempre lo ha caracterizado. Es un tipo bien positivo que no le gustan las excusas. Un jugador que nunca le gusta estar sentado. Siempre quiere estar jugando y cuando le dan un día libre no sabe qué hacerse. No está cómodo en el dugout ni el camerino», indicó Posada para describir el alma de un guerrero del béisbol que prontamente será, si no surge ningún imprevisto, tan solo el 28º. pelotero en la historia del béisbol en alcanzar la mínima cifra de 3,000 hits.
Para Posada, esa característica de Jeter es una que compartían con él Andy Pettitte, Mariano Rivera y él mismo. Y fue una actitud aprendida.

