Opinión

PRECISAMENTE

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Educación y sociedad

La educación es un acto de esperanza en el futuro, es indispensable para la sociedad. La intensa competencia mundial impone hoy a las naciones una seria reflexión y evaluación en las relaciones entre educación y sociedad.

Los vínculos entre la educación y la sociedad han perdido parte de su armonía debido a que el progreso de los conocimientos y de las técnicas desvalorizan el patrimonio cultural y acentúan la brecha generacional.

Los jóvenes ya no se preparan para ejercer las mismas profesiones que sus progenitores. El patrimonio afectivo y financiero pierde así el complemento que encontraba en la transmisión de una profesión de padre a hijo. Por esa razón, la escuela es  factor de crisis y  elemento clave del “escándalo del desarrollo”.

La situación de la sociedad es cada vez más crítica, de ella se derivan muchas discordias. En particular, morales que deben transmitirse a través de la originalidad propia de la enseñanza.

El reto consiste en transformar la crisis de la demanda de educación en oportunidad para la acción. Tenemos claro que el destino de la sociedad depende del camino que tomen nuestras instituciones educativas. La calidad no es lujo, sino condición de progreso.

La calidad de una nación depende, entre otros factores: de la calidad de sus hombres y mujeres. De la calidad de los valores y metas hacia los cuales orienten sus esfuerzos. De la dedicación y trabajo para lograr sueños y metas; de la capacidad de producir bienes y servicios que permitan competir en la arena internacional. Lo que una nación produce resulta del talento humano, de su  destreza para  solucionar los problemas complejos.

La calidad de la educación es materia de seguridad nacional, de ella depende el lugar que ocupara en el mundo, en competencia con otros países.

El Nacional

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