Por la familia
Las estructuras de la familia, la relaciones laborales, las influencias de algunas religiones, el manejo de la economía, y los partidos políticos, resultan patriarcales; son modelos que parece no nos conducen a un estado de vida armónico.
Hay que reinventar una mejor convivencia por la familia.
Se vive un momento en que se derrumban las seudoleyes de la historia…
Es el choque entre se dice mucho, y se hace poco,
Es una invasión enorme de palabras que nos tiene atrapados, discursos, libros, promesas, análisis, preguntas, respuestas, acusaciones y defensas. Estamos saturados de términos vacíos y reiterativos, carentes de fundamentos en la mayoría de las veces… una red social toxica y nutritiva, por supuesto, depende del uso, aunque este concepto de desvanece en ocasiones… ¡valga la paradoja!
Realmente, nuestra sociedad se encuentra en un punto crítico; las tendencias apuntan, hacia el auto destrucción completa, por la insensibilidad del ser humano que pone en serio peligro el planeta, nuestras actitudes no parecen desplazarse hacia la conciencia de un cambio necesario. Al contrario, participamos en el deterioro progresivo de nuestras condiciones de vida.
El hecho es que esta sociedad, casi siempre dirigida por hombres cuestionables, se ha equivocado desde el principio. Si la sociedad se sensibiliza y abandona la idea de la superioridad arrogante, sería el primer paso hacia la toma de conciencia y el verdadero comienzo de una transformación personal, familiar, social y planetaria.
La familia es a la sociedad como la célula es a un organismo vivo. La salud de cada familia es, por lo tanto, imprescindible para lograr una sociedad sana.
Puedo decir, que el núcleo es, sin duda, una familia ascendente, descendente y lineal. En sentido ascendente, contamos con todos nuestros antecesores, en esencial nuestros padres y abuelos, en nuestra descendencia, están nuestros hijos y nietos, y ene l orden lineal, los hermanos y primos, ahí, todo el conjunto.
César Pichardo
cesarpichardo1@hotmail.com
