Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

Nos enfrentamos a todo género de violencia. El país atraviesa por una fase de incertidumbre debido al auge que parece indetenible de la violencia. Es difícil hablar de la violencia sin reconocer el cambio social que se vive, la imagen del yo, los problemas en la interacción humana y las mil y una dificultades. Todos estos son detalles inherentes a la carencia moral a que está sometida la sociedad.

La verdad es que cuesta trabajo distinguir el tipo de fenómenos sociales, cuya propiedad podrían reivindicar los sociólogos.

El robo, el atraco, la violación, el nefasto comercio del silencio y de la palabra, la moda, el sicariato, el deterioro de la justicia, la corrupción e impunidad que nos afecta, el crimen con sus diversas modalidades, y, por si fuera poco, una reforma fiscal de magnitud, con los elementos  que se plantea, todo esto, forma parte del espectro de la violencia.

Pero encontrar definiciones más sutiles, sin que se trate de pasar revista a las definiciones dadas repetidamente por los expertos, no resulta suficiente, por el protagonismo de políticos desprestigiados convertidos en antimodelos de una sociedad que se resquebraja y que le hace falta oxígeno.

La violencia involucra una larga serie de funciones sociales; económicas, políticas, psicológicas y ecológicas como también unir a los pueblos frente a ese enemigo común… me pregunto ¿Cuál es el nivel de conciencia al que actualmente tiene acceso la humanidad, permitiría teóricamente abolir la violencia y luchar unidos contra el hambre, la salud, la educación, la pobreza, la desigualdad, la enfermedad, la muerte… como lo demuestran algunas epidemias y los virus que azotan el planeta?

Así, hace falta el verdadero impulso a la convivencia humana digna, que anima cualquier forma de vida.

El Nacional

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