Opinión

Preocupaciones y expectativas

Preocupaciones y expectativas

¿Por qué el Ejecutivo y el Senado insisten en un presupuesto complementario de 71 mil millones de pesos, si se puede saber? Lo sabemos, apenas por las declaraciones de Galán, Marioti, Guerrero y Nova, completamente contrarias a las del senador Victoria, vocero de la bancada oficial en la cámara alta. 

Electo Danilo Medina, Nova se ha encargado de recordar, repetidas veces, que los dominicanos  votaron por un cambio, por lo que pidió a los funcionarios que depongan la  aspiración de quedarse en sus puestos, para contribuir a que el nuevo presidente presente al país un gobierno con caras nuevas, que incluya a los partidos aliados y a gente independiente.

El actual gobierno ha permitido, en los últimos meses, una especie de  “anarquía fiscal y presupuestaria, haber sido diseñada para hacer fracasar al nuevo gobierno”.  Advierte  el economista Nelson Suárez, especialista en presupuesto nacional, quien sostiene que este desorden procura el  fracaso de la administración de Medina a los fines de impulsar a Leonel Fernández en el 2016.

El déficit fiscal acumulado en los últimos 17 meses ascendente a RD$122,146.8 millones de pesos y la implantación de una modificación presupuestaria que aumenta la brecha fiscal de  RD$22,443.7 millones (según lo aprobado por el Congreso Nacional en la Ley 294-11 de Presupuesto General del Estado) a RD$93,905.41 millones.

Acierta el vocero Roberto Marchena, cuando asegura que la simpatía de Medina  ha crecido a casi dos meses de los comicios, resultado de las expectativas en torno al futuro gobierno. Se mantienen buenas esperanzas, es  verdad. Pero pueden desvanecerse si no se responden con nuevas caras y medidas diametralmente diferentes al individualismo y el afán de protagonismo en el ámbito mundial, peculiares en Leonel Fernández.

Los dominicanos de todos los partidos, incluyendo al propio PLD supongo, desean ser dirigidos por alguien que se preocupe por las cosas menudas y cotidianas que afectan el desenvolvimiento cotidiano y primordial de cada familia.  El actual presidente parece actuar exclusivamente en beneficio de su imagen y su proyecto político, aún cuando pueda afectar al propio Medina. Hay poco que agregar a las advertencias y reparos en este sentido, ya expresados.

 Sería una majadería obviar, en ambos lados, la necesidad de arribar a un consenso, en beneficio de la gobernabilidad, en el que participen otras fuerzas. El acuerdo es demandado desde ahora, antes del 16 de agosto, para enfrentar el desorden fiscal y las presiones que se ejercen desde Palacio y otros sectores para retener las administraciones de la CDEEE, INDOTEL y el Banco Central, entre otros organismos con altos presupuestos. Sería necedad también ignorar los daños de las recientes medidas  denunciadas por el economista Suárez. El 47% de Hipólito Mejía y el PRD representa un contrapeso invaluable…, si no lo sabrá Medina.

El Nacional

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