Apostar a la devaluación del peso dominicano como mecanismo para mejorar la competitividad productiva de determinados sectores empresariales es una decisión científico-técnica incorrecta.
La devaluación hace referencia al incremento del valor nominal de una moneda interna frente a otra moneda extranjera. Pero, ¿qué es lo que determina el valor relativo de una moneda nacional respecto de la existente en otro país? Pensemos en la capacidad productiva, comercial y financiera de la economía nacional y su interrelación con las economías del mundo.
Los flujos comerciales y financieros que se generan entre las economías marcan la fortaleza de una moneda respecto de otra. Más concretamente: las importaciones (compras) de bienes y servicios, unido a las inversiones en el extranjero, determinan la demanda que tiene el país de divisas extranjeras, en tanto que las exportaciones e inversiones extranjeras inciden en la determinación de la oferta de divisa propia.
Cuando se produce una devaluación de la moneda los consumidores tienen que disponer de más dinero para concurrir al mercado en busca de los bienes y servicios necesarios para la subsistencia, lo que se traduce en un agravamiento de la calidad de vida de los sectores sociales más empobrecidos, así como de los trabajadores, los cuales ven erosionarse sus sueldos y salarios.
Pero hay más: para los países o las empresas que tienen deudas en monedas extranjeras, dólares por ejemplo, el valor de su deuda, en caso de una devaluación, aunque sea la misma en la moneda extranjera, no va a ser la misma en la moneda local, porque las empresas y los países necesitarán obtener más recursos en la moneda local para pagar el mismo valor de la deuda en la moneda extranjera (dólares), de manera que la deuda resultará, en términos reales, mucho más costosa.
Los cambios en el valor de las monedas motivado por la devaluación producen muchas consecuencias, pues la mayoría de los negocios en el ámbito internacional se realizan en una moneda predominante, como es el caso del dólar.
Teóricamente, hay quienes argumentan a favor de la devaluación de la moneda que semejante medida de política cambiaria podría fomentar las exportaciones y disminuir las importaciones debido a que los bienes en el país con la moneda depreciada serán más baratos para los extranjeros, fomentándose de esa manera las exportaciones y disminuyéndose las importaciones.
Dado que los bienes en el país con la moneda devaluada serán más baratos para los extranjeros las exportaciones aumentaran y lo contrario ocurrirá con las importaciones.
Y es que una política cambiaria expresa el vínculo comercial y financiero del país, en el plano interno, así como con el exterior, por lo que su puesta en ejecución genera grandes repercusiones sobre la estabilidad macroeconómica y en la creación de condiciones apropiadas para la asignación de recursos entre los sectores productivos.
Por eso mueve a preocupación la prédica de economistas criollos que abogan por una devaluación del peso dominicano, bajo el argumento de que es tiempo de sincerizar la tasa de cambio, eso que popularmente es conocido como la prima del dólar.

