Opinión

Presencia economica

<P>Presencia economica</P>

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entidad que reúne a las  economías más desarrolladas del globo terráqueo, estima que los diecisiete países  que usan el euro   en sus transacciones productivas, comerciales y financieras  se encuentran al borde de caer en una “recesión  grave”.

La posibilidad real de que la crisis financiera que sacude a Grecia se propague sobre el conjunto de la Unión Europea (UE) ha disparado los censores críticos de los inversores y gobiernos del continente añejo. Al efecto, el gobierno británico –que no forma parte de la Eurozona, aunque sí del esquema de integración comunitaria- advierte acerca del resquebrajamiento del Sistema Monetario Europeo (SME) ante el colapso de la economía griega.

Lo cierto es que el inminente retorno de Grecia a su moneda nacional, dejando atrás el club del euro, ha generado un nerviosismo  comprensible dentro de las entidades financieras europeas, pues ocurre que el Banco Central heleno  adeuda a los Bancos Centrales de la UE unos 100 mil millones de euros.

Pero los tormentos financieros que genera  la crisis del endeudamiento no sólo concitan la atención de los centros de poder político-económicos europeos, sino que para el ciudadano ordinario se aprecia una disminución en la credibilidad del funcionamiento de las instituciones ejecutivas de la UE.

En efecto, una reciente encuesta realizada por el acreditado centro de investigaciones PEW, con sede en Filadelfia, Estados Unidos, da cuenta de que la mayoría de los ciudadanos europeos considera que el esquema de integración comunitario ha debilitado a sus propias economías y en esta línea rechaza más medidas de austeridad para reducir los déficits y la deuda. (Para más información ver www.pewresearch.org).

La crisis de la deuda griega desencadenada en los euromercados, que ha puesto en evidencia la inexistencia de una verdadera unión económica, no es más que la punta del iceberg que esconde la magnitud de los problemas monetario-financieros que afectan a la eurozona.  Porque en la eurozona, los instrumentos de coordinación y supervisión de políticas económicas han mostrado ser insuficientes para garantizar la fortaleza del euro.

Recientemente el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, manifestó que la crisis de deuda de la zona euro amenaza a la economía mundial, pero dio su beneplácito al nuevo enfoque de Europa en empleos y crecimiento como un posible remedio. Para el gobernante norteamericano existe un consenso emergente respecto a que debe hacerse más para promover el crecimiento y la creación de empleos “en el contexto de estas reformas fiscales y estructurales».

 Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, es consistente en sostener que  la crisis de endeudamiento que padece Grecia no tiene solución a la vista: “Detesto decirlo porque es como gritar ‘fuego’ en un teatro lleno. Pero no hay alternativa. Todas las soluciones que se discuten no sirven para remediar el desastre”. Cierto: el fraccionamiento de la eurozona se proyecta como un hecho institucional  llamado a producir fuertes turbulencias dentro de la economía mundial.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación