¿Qué está ocurriendo en los mercados petroleros internacionales? ¿Por qué en medio de una potencial recesión y de turbulencias en las economías desarrolladas crece la volatilidad (variaciones) en los precios del crudo?
Las alzas y bajas en los precios del petróleo siguen concitando la atención de los hacedores de políticas económicas en los gobiernos del mundo. Podría creerse que los ciclos en el comercio de los hidrocarburos se corresponden con el comportamiento de los mercados internacionales, pero semejante criterio resulta ser limitado en su enfoque.
Ahora bien, ¿el descenso que se registra en los precios del petróleo es una manifestación del nerviosismo que ya está afectando a los inversores internacionales ante una posible recesión en las economías europeas, unido a los serios nubarrones que se están posando sobre la recuperación de la economía norteamericana?
Un ejecutivo bancario de la Unión Europea ha mostrado su preocupación sobre la actual coyuntura económica: En el mercado de petróleo existe una mezcla de debilidad de la demanda, la abundancia de suministros, algunos inversores nerviosos y un dólar estadounidense fuerte. Es un cóctel muy venenoso. Sin embargo, existe un factor más determinante: la especulación financiera en los mercados de futuros.
Cierto: todo indica que la especulación financiera está gravitando sobre en el comportamiento de los precios internacionales del petróleo. En julio del 2008, el barril de petróleo llegó a cotizarse en unos 147 dólares, sembrando la confusión y la preocupación en las economías importadores del crudo. Ocurrió que en medio de crisis mundial los inversores corrieron presurosos hacia los mercados de futuros para resguardar sus capitales de los vientos huracanados desatados por la Gran Recesión (2008-2009).
En efecto, se recordará que dos meses después (septiembre) el precio del barril descendió a 100 dólares, para caer estrepitosamente en diciembre del 2008 a menos de 40 dólares. En apariencia esa volatilidad en los precios se debió a una desaceleración en el ritmo de la recuperación económica, lo que incidió en un recorte en la demanda.
Pero en realidad lo que ocurrió fue que los mercados de futuro del petróleo se convirtieron en un refugio para los especuladores financieros cuando vieron perder muchos de sus capitales durante la crisis que se gestó dentro del territorio económico norteamericano, la cual se propagó por todo el globo terráqueo.
Jeremy Rifkin, sociólogo y economista estadounidense, en su libro La tercera revolución industrial (2011) manifestó: Lo que acaeció en julio de 2008 es que hemos alcanzado los límites de la máxima extensión posible del crecimiento económico global dentro de un sistema económico tan profundamente dependiente del petróleo y de otros combustibles fósiles.
Podría pensarse que en medio de un panorama internacional impactado por una gran recesión global, lo más lógico (dentro de los postulados económicos clásicos de la relación oferta y demanda) hubiese sido que los precios del petróleo, los alimentos y otras materias primas se desplomarán.
Los precios del petróleo tienden a descender en los mercados internacionales en medio de fuertes turbulencias financieras globales, lo que constituye un escenario propicio para el reforzamiento de la especulación financiera. Y eso es preocupante.

