Opinión

Presencia economica

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¿Para qué el Estado   quiere aumentar sus ingresos tributarios?

Recordemos que los ingresos fiscales son aquellos que capta el Estado para poder financiar las múltiples actividades del sector público.  Los ingresos y gastos del Gobierno –que es el administrador del Estado- se consigna en el presupuesto nacional.

 La fuente principal para la generación de los ingresos se encuentra en los impuestos, ¿pero cuál es el nivel óptimo de recaudaciones tributarias? Nos referimos a lo que se conoce como presión tributaria o fiscal, término  económico que hace referencia al porcentaje de los ingresos que las personas deben tributar al Estado relacionándolo con el valor medido en dinero  de todos los bienes y servicios que produce un país en un período determinado, esto es, el Producto Interno Bruto (PIB).

Más concretamente: la presión tributaria de un país es el porcentaje del PIB recaudado por el Estado vía los impuestos. En las  economías desarrolladas esa presión se encuentra por encima del 30 por ciento, llegando hasta un 50 por ciento  como es el caso de Suecia. En América Latina y el Caribe la presión tributaria se situó en un 34,6 por ciento (Brasil), llegando hasta el 12 por ciento (México).

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reconoce  que hay países con muy baja presión fiscal, tales como Guatemala  y la República Dominicana, ambos con un rango entre el 13 y 14 por ciento del PIB, existiendo otros con altos niveles, tales como Brasil (alrededor de 35 por ciento), Argentina (32 por ciento) y Uruguay (25 por ciento).

  Muy a pesar de que países de la región, en peores condiciones económicas, tienen una presión fiscal casi al doble de la registrada en la República Dominicana –tal es el caso de Nicaragua con un 22.2 por ciento- vemos cómo sectores empresariales y de la llamada sociedad civil  se oponen a su aumento, a la vez que mantienen una exigencia de consignar en el presupuesto del año 2013  una partida de 4 por ciento  del PBI destinada a la Educación.

Pero el Gobierno dominicano ejecuta sus actividades financieras a través del presupuesto nacional (con sus ingresos y gastos). No dispone del monto total del PIB. Así, se estima que el valor del PBI  en nuestra economía se situó ya en los 57 mil millones de dólares, en tanto que el presupuesto nacional  asciende a  unos  400 mil millones de pesos, equivalentes a 10 mil 250 millones de dólares.

Ocurre que se ha acumulado un déficit fiscal  ascendente a unos 150 mil millones de dólares debido reducciones en los ingresos programados durante el 2012, subsidios al sector eléctrico, pago del llamado déficit cuasifiscal del Banco Central generado durante la crisis bancaria del 2003-2004, unido a un impactante programa de inversiones públicas desarrollado por el presidente Leonel Fernández durante el ultimo tramo de su gestión gubernamental.

Y es obvio que con una presión tributaria  situada en la actualidad en un 13 por ciento del PBI el Gobierno dominicano no dispone de los recursos financieros necesarios para atenuar los efectos del déficit presupuestal acumulado en el 2012, por lo que se hace necesaria la aprobación de una reforma fiscal  tendente a incrementar los ingresos del Estado. 

No se trata de la formulación de teoría económica ni de  intereses políticos contrapuestos  a la ejecución presupuestal del actual Gobierno dominicano, sino de  la impostergable necesidad de aumentar los ingresos del Estado para poder hacer frente a los compromisos de  gastos  públicos.

El Nacional

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