El 2010 agoniza en medio de una lenta y frágil recuperación de la economía norteamericana, la cual sigue jalonando al tren productivo, comercial y financiero del globo terráqueo.
En efecto, tras los vientos huracanados desatados durante el período 2007-2008 por el estallido de los problemas financieros existentes dentro de Estados Unidos la economía mundial experimentó señales de recuperación a partir del último trimestre del 2009.
La forma adoptada por el proceso de recuperación de la economía mundial durante el 2010 ha sido el de una letra U por haber sido lenta, frágil y un tanto inestable, pues la economía estadounidense, a pesar de registrar un crecimiento del PIB estimado en 2,7 por ciento, aunque podría registrarse un movimiento a la baja..
Téngase en cuenta que la tasa de crecimiento anual del PIB de EE.UU. durante los últimos cincuenta años ha rondado el 3,5 por ciento.
Pero también la economía norteamericana ha ido acumulando graves problemas estructurales que debilitan cada vez más su capacidad de respuestas a las recesiones que se presentan periódicamente. Sus grandes déficits fiscal y comercial.
Estados Unidos es el mayor deudor del mundo con obligaciones financieras que superan los tres billones de dólares y si contabilizamos la deuda del Gobierno, de las empresas y de las familias estadounidenses sumaremos unos 58 billones de dólares. La actual crisis ha puesto más en evidencia esos problemas.
Y aunque hace meses se proclamó el final de la fase recesiva de la economía nadie niega que para los consumidores y trabajadores norteamericanos la desconfianza y la inseguridad laboral están presentes. La demanda interna luce lenta, al tiempo que se mantiene una tasa de desempleo por encima del 9,7 por ciento.
Un dato económico-social importante: para el 2008 el índice de pobreza era del 13,2 por ciento, representando a 39,8 millones de estadounidenses, pero al finalizar el 2010 esa cifra habrá alcanzado los 50 millones de personas excluidos del mercado para la adquisición de bienes y servicios.
Porque toda crisis económica hace brotar desde el fondo de la sociedad las exclusiones y desigualdades económicas que afectan a la población.
Pero ninguna crisis económica llega para permanecer por los siglos de los siglos. El comportamiento de la producción, las finanzas y el comercio suele adoptar la forma de ondas cíclicas donde se suceden las fases de auge, recesión, crisis, recuperación
El economista español Ramón Tamames escribe en su obra Para salir de la crisis global, (2009) lo siguiente: La experiencia histórica demuestra que los ciclos no pueden erradicarse ni por medio de decretos, leyes, ni a través de políticas económicas
Queda dicho: la economía de mercado es cíclica por naturaleza.

