Frenos en el déficit
Es obvio que todo impulso al crecimiento económico pasa por el filtro de las importaciones de bienes y servicios para satisfacer la demanda interna del aparato productivo.
Estados Unidos es el motor principal de la economía mundial. Pero cuando sobreviene la fase recesiva dentro de la economía estadounidense se profundiza el déficit presupuestal y aumenta la deuda pública, generándose un frenazo en el consumo interno.
A mediados del 2007 comienza a caer la demanda de bienes y servicios por parte de los consumidores estadounidenses. Se reducen los volúmenes de exportaciones por parte de aquellas economías que mantienen elevados niveles de dependencia comercial respecto del mercado de Estados Unidos.
En vísperas de la crisis inmobiliaria que estremeció los cimientos del sistema financiero se observó un aumento en el déficit comercial de Estados Unidos, el cual llegó a representar cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB).
La profundidad y prolongación de la crisis económica norteamericana ha incidido en una reducción en su déficit comercial debido al enfriamiento del consumo interno.
Según proyecciones, el déficit comercial de Estados Unidos podría situarse en el 2010 por encima de los 430 mil millones de dólares, lo que marcaría un declive de 36,5 por ciento, respecto de los 681 millones registrados en el 2008. Se estima que el déficit podría representar menos del 4 porciento del PIB, pero
Esa caída en el déficit comercial estadounidense fue resultado del impacto de la crisis financiera sobre la demanda interna. Al deprimirse el crecimiento de la economía se pudo apreciar una reducción en la capacidad de los consumidores para acudir al mercado. Se generó un alivio forzado del déficit comercial.
En el caso concreto de la República Dominicana debe tenerse en cuenta que la orientación geográfica de su comercio exterior se dirige hacia Estados Unidos. No menos del 80 por ciento de sus operaciones y exportaciones de bienes y servicios se relaciona con el mercado norteamericano.
Y ahora que se aprecia una frágil recuperación en la economía de EE.UU. se podría afirmar que para mediados del próximo año el déficit comercial se incrementaría, pues de seguro las importaciones de bienes y servicios pasarían a impulsar el crecimiento de las actividades productivas y de la demanda interna.
Hay que esperar una reactivación de la economía norteamericana, pero semejante fenómeno será lento. Cuando los niveles de desempleo comiencen a bajar, entonces sí estaría asistiendo a un aumento en el consumo interno de bienes y servicios y, consecuencialmente, en un crecimiento en la demanda mundial.
