Para la República Dominicana los niveles de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzado durante los tres períodos de gobierno del presidente saliente Leonel Fernández han sido impresionantes, a lo que se adiciona la necesaria estabilidad macroeconómica y los avances en la reducción del desempleo.
¿Es posible alcanzar el desarrollo social dejando de lado el crecimiento económico? Para la medición del crecimiento económico se estila hacer uso de un indicador que ha ganado aceptación internacional desde los tiempos del economista británico John Maynard Keynes (1883-1946): el Producto Interno Bruto (PIB), el cual expresa el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado, generalmente un año.
Se recordará que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) valoró en su momento el ritmo de crecimiento registrado por la economía nacional durante el cuatrienio 1996-2000, el cual acusó un promedio superior al 7 por ciento, siendo el más alto en toda la región. Durante el lapso 2000-2002 se registró un crecimiento moderado del 2,8 por ciento, para caer estrepitosamente durante el 2003 (-1,8 por ciento) y 0,2 por ciento en el 2004.
Pero, salvo el tormentoso período 2003-2004, cuando la economía interna cayó estrepitosamente debido a la crisis bancaria y al manejo desacertado de las políticas económicas por parte del gobierno de turno, la República Dominicana transita de manera sostenida por la senda del crecimiento, no obstante el impacto de factores externos, tales como el alza en los precios del petróleo, alimentos y otros componentes de las importaciones en las turbulencias financiera.
En efecto, en el año 2004 el valor del PBI (que expresa la riqueza material creada por la sociedad en su conjunto) se contabilizó en unos 22 mil millones de dólares, pero ocho años después (2012) se ha situado en los 55 mil millones de dólares.
Para que la República Dominicana avance en el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad en su conjunto se hace necesario reforzar las inversiones en obras de infraestructuras, en la formación del capital humano mediante el afianzamiento de la esfera educativa y la capacitación de la fuerza laboral.
El conocimiento científico-técnico debe ser desarrollado mediante el reforzamiento del gasto público y privado en la investigación y desarrollo (I+D) para la debida aplicación de los avances tecnológicos a las actividades productivas, unido a más inversiones en salud, educación, vivienda, transporte y otros componentes de las necesidades sociales impostergables.
La consolidación del crecimiento económico es una condición esencial para alcanzar un desarrollo integral de la sociedad dominicana. Y si se trata de aumentar la riqueza material para auspiciar el mejoramiento de la calidad de vida de la población se debe poner énfasis en la esfera de la producción industrial y agropecuaria, pasando por la permanencia de un sector de servicios cada vez más moderno.
Las condiciones están dadas para que la República Dominicana siga avanzando por la ruta del crecimiento económico y el desarrollo social.

