Opinión

Presencia economica

<P>Presencia economica</P>

El comportamiento de la cotización del oro en los mercados internacionales se ha visto impactado por los vaivenes del proceso de recuperación de la economía mundial tras los años tormentosos de la Gran Recesión (2008-2009). Durante poco más de una década el precio del oro vivió una tendencia sostenida hacia el alza, llegando a situarse en el 2011 en los mil 672 dólares la onza, representando una ganancia equivalente al 482 por ciento respecto a la cotización registrada en el 2000, año en que el preciado metal se vendía a 288 dólares la onza.

 ¿Cómo olvidar aquellos meses de turbulencias financieras en los que se desató una fiebre por la compra y venta  de todos los objetos elaborados en oro, llevando a muchas personas en el mundo a comercializar sus joyas y recuerdos de familias bañados en oro aprovechando el alto precio del metal amarillo durante los años que siguieron a la crisis económica mundial desatada en el 2007?

Los inversores internacionales y los gobiernos del mundo acudieron presurosos al aprovisionamiento del oro para resguardarse de las variaciones que experimentaban las cotizaciones de las principales divisas (dólar, euro y yen, entre otras). Incluso en el 2010 se levantaron voces que abogaban por un retorno del oro como moneda de referencia a escala planetaria.

 El patrón oro fue un sistema monetario que tuvo vigencia durante el siglo 19 y se proyectó hasta la conclusión de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y mediante el cual se fijaba el valor de una unidad monetaria en función de una determinada cantidad de oro.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) se reorganizó el sistema monetario-financiero internacional estableciéndose el patrón cambios-dólar mediante el cual se consignó al dólar (moneda nacional de Estados Unidos) como la divisa por excelencia de  la economía mundial, el cual  colapsó en 1971 cuando el gobierno norteamericano dispuso la no convertibilidad del dólar en oro.

De modo que históricamente el oro ha jugado un papel destacado en la determinación del valor de las diversas monedas nacionales. A todo mundo le gusta atesorar ese  precioso y reluciente metal. Los bancos centrales del mundo están aumentando la compra de oro como parte de sus reservas internacionales y los inversores internacionales siguen prefiriéndolo como moneda-refugio.

Es cierto que en los últimos meses se ha registrado una caída en el precio del oro.  En el día de ayer,  martes 6 de agosto, el oro se cotizó a mil 276 dólares con 80  centavos, siendo el nivel más bajo alcanzado en las últimas tres semanas.

Esto se asocia a las señales de recuperación sostenida de la economía norteamericana y a un respiro en el agravamiento de las turbulencias financieras dentro de la Unión Europea.

Pero hay quienes apuestan a una fuerte recuperación en el precio del oro debido al reforzamiento de números bancos centrales por hacer de ese mineral el principal activo en sus reservas internacionales. Y es obvio que la República Dominicana debería inscribirse dentro de esa preferencia mundial por el atesoramiento del brillante metal.

El Nacional

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