Opinión

Presencia economica

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Daniel Guerrero

guerrerodanielus@yahoo.com

Los aires del comercio

A tres meses de haberse juramentado como nuevo director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo ha entrado por la puerta grande en sus ejecutorias al concertarse un oportuno acuerdo comercial que suma las voluntades de 159 países.

En efecto, la pequeña isla de Bali (con tan sólo 5 mil 636 kilómetros cuadrados), perteneciente a Indonesia, fue el escenario de un trascendente encuentro multilateral donde se dieron cita ministros de comercio de todo el globo terráqueo para agotar una agenda de negociaciones multilaterales que hizo recordar el final de la Ronda Uruguay (1986-1994) del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) que dio pasa al surgimiento de la OMC.

Jubiloso por el acuerdo alcanzado en Bali tras las jornadas de negociaciones el recién estrenado director general de la OMC exclamó: “¡Por primera vez en nuestra historia, la OMC verdaderamente ha cumplido las expectativas!» Y su entusiasmo no es para menos.

Pero, ¿cuál es la esencia y médula del Acuerdo de Bali? Bajo el régimen del nuevo acuerdo se reducirán los aranceles comerciales y se acelerará el paso de mercadería por las aduanas, dando vigencia al principio básico de la facilitación del comercio reduciendo los costos y las demoras involucradas en el comercio internacional, atenuando lo más posible el papeleo burocrático.

Es cierto que los puntos acordados en las negociaciones multilaterales de Bali no superan los fundamentos de la Ronda Doha iniciada oficialmente en noviembre de 2001, pero que permanece estancada desde el 2008 debido a la falta de consenso en temas sensibles para las partes como por ejemplo las diferencias con relación a las subvenciones gubernamentales otorgadas a la agricultura.

La Unión Europea (UE), Japón y Estados Unidos han llevado la voz cantante en materia del otorgamiento de subsidios a sus productores agropecuarios, en tanto que muchos países subdesarrollados padecen los rigores de una competencia comercial desleal que les llega desde el exterior.

Y si bien es cierto que el Acuerdo de Bali aprobado en la madrugada del pasado sábado 7 de diciembre no significa la supresión de las barreras comerciales globales que se ha estado negociando desde los inicios del siglo 21, es indudable que el mismo abona el terreno para que la Ronda Doha de la OMC deje atrás su inercia y retome la agenda pendiente en materia de negociaciones comerciales multilaterales.

El economista Federico Steinberg, quien es investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Real Instituto Elcano, con sede en Madrid, España, valora la trascendencia del Acuerdo de Bali por ser “el primer acuerdo que la OMC alcanza desde su creación y podría permitir relanzar la Ronda de Doha”, evitando, al menos por el momento, “que la OMC caiga en la irrelevancia”.

Algunos estudios sobre el posible impacto del Acuerdo de Bali en la dinámica de la economía mundial dan cuenta de que se adicionaría alrededor de un billón de dólares en las actividades productivas, comerciales y financieras a la vez que se crearían unos 20 millones de nuevos empleos.

Como quiera que sea habría que esperar la ratificación y puesta en práctica del Acuerdo de Bali para poder valorar su real alcance sobre el comercio mundial y los intereses económicos del mundo subdesarrollado.

El Nacional

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