El Olor de la prudencia
Los pronósticos de una rápida recuperación de la economía norteamericana y su correspondiente proyección a todo el globo terráqueo parecen diluirse con la existencia de serios obstáculos al interior de su aparato productivo.
En efecto, Estados Unidos es un país donde prevalece la esfera de los servicios en la generación del Producto Interno Bruto (PIB). Se dirá que es esa una realidad de la economía global contemporánea, pero
Más de dos terceras partes de los 14 billones de dólares que representa el valor de la riqueza creada por los estadounidenses durante un año corresponde a los servicios, ocupando la manufactura un lugar secundario.
Finalizando ya el primer mes del año 2010 las estadísticas oficiales de EE.UU. revelan que todavía la tasa de desempleo se mantiene por encima del 10 por ciento, cantidad que sobre una población económicamente activo que alcanza los 150 millones de trabajadores no deja de ser impactante.
El consumo interno todavía se resiente del fuerte desempleo que impacta al sector servicio de la economía norteamericana.
En días pasados, Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2010, expresó sus reservas ante los repiques de campanas por parte de empresarios, políticos y oráculos de Wall Street que proclaman a los cuatro vientos las buenas nuevas de una recuperación que se torna lenta e incierta.
Stiglitz expresa su pensamiento sin tapujos: el país donde empezó la crisis, Estados Unidos, luchará durante largo tiempo contra el déficit y por la recuperación de la política monetaria. Y como para que nadie lo dudara, sentenció: »El mundo no saldrá de la crisis económica hasta 2013.
No se trata de atribuir a Stiglitz la capacidad de adivinar el futuro, pues como un buen economista sólo hace proyecciones del fenómeno estudiado, pero ya la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acaba de afirmar que la recuperación de la economía mundial en el 2010 será frágil y accidentada.
Porque la magnitud de la crisis financiera que todavía mantiene en vilo a la comunidad financiera internacional amenaza con entrar en una nueva turbulencia.
En efecto, todo parece indicar que la economía de Islandia país europeo que ocupa el lugar número uno dentro del índice de Desarrollo Humano a nivel mundial, según Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- podría dejar de pagar sus obligaciones financieras a inversores europeos.
Ha de recordarse que en el 2008 miles de inversores holandeses y británicos se vieron imposibilitados de retirar su dinero de las arcas del quebrado Banco Landsbanki´s Icesave. Para ese entonces en Islandia no funcionó el fondo de seguros para depositantes. Los gobiernos de los inversores acudieron al pago del rescate.
Hay que ser cauto, prudente y realista en los pronósticos de recuperación tanto para Estados Unidos como para la economía global, aunque es lógico tener en cuenta que las fases de un ciclo económico nunca son eternas.

