Opinión

Presencia economica

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Los medios informativos internacionales divulgan recurrentemente imágenes, sonidos y crónicas sobre el hambre que padecen millones de seres humanos que malviven en África y  Asia, aunque también las estadísticas apuntan a la región latinoamericana y caribeña dentro de esos lúgubres números.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dan cuenta de que el año 2012 cerrará con mil cuarenta millones de personas padeciendo los rigores del hambre crónica. Alrededor del 50 por ciento de los seres humanos que padecen el flagelo del hambre vive en la zona geográfica Asia-Pacífico, en tanto en el  continente africano habita el 25 por ciento de la población que figura en el mapa mundial del hambre.

 América Latina y el Caribe registra  una mejoría en las cifras del hambre. Datos recientes de la FAO revelan que en los últimos veinte años la cantidad de personas que padece hambre ha disminuido, al pasar de 65 millones de seres humanos en 1990-1992 a 49 millones en 2010-2012.

 Hay cifras del hambre que resultan aterradoras: cada día casi 16 mil niños mueren en el planeta por efecto de enfermedades y deterioro de la salud debido a la falta de ingestión de alimentos; además, se estima que cerca del 25 por ciento de los niños menores de 5 años padecen de malnutrición, afectando su desarrollo bio-psíquico-social.

  Pero, ¿sabía usted que sólo habría que invertir 25 centavos de dólar para suministrarle a un niño todas las vitaminas y los nutrientes necesarios para que crezca saludable? Es lo que atestigua el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en sus más recientes investigaciones sobre la dramática situación del hambre a escala planetaria.

 Es un simplismo –para no hablar de una lastimosa manipulación-  equiparar el hambre con la pobreza. Una mirada a las informaciones que nos llegan desde las zonas geográficas hambreadas muestra el acomodamiento del mensaje mediático  a los fines propagandísticos del emisor, sembrando confusión sobre la verdadera causa del hambre.

 Pero el dato de la pobreza a escala mundial revela que el 50 por ciento de la población global vive atrapado en las garras de la pobreza. Estamos haciendo alusión a más de 3 mil 500 millones de personas que experimentan los sinsabores de la pobreza.

 ¿Qué es la pobreza?  La pobreza está presente en una persona, núcleo familiar o sociedad cuando se registra una carencia de los recursos materiales necesarios para satisfacer necesidades físicas y psíquicas necesarias para el desenvolvimiento de la vida humana, tales como la alimentación, educación, vivienda, asistencia sanitaria o el acceso al agua potable, para sólo citar algunos casos.

Eso significa que el drama de la pobreza no puede ni debe reducirse a su identificación con el hambre. Zygmunt Bauman, pensador polaco residente en Gran Bretaña, sostiene que equiparar el hambre con la pobreza es una trampa que oculta muchas obras dimensiones complejas de ésta última, tales como condiciones de vida y vivienda espantosas, enfermedad, analfabetismo, aumento de la delincuencia, disolución de la familia e incertidumbre ante el futuro, entre otros lastres sociales.

Lo cierto es que  el mundo posee los conocimientos y los medios para eliminar toda forma de inseguridad alimentaria y desnutrición, al decir de la FAO, pero factores que giran en torno a la vigencia de un orden económico internacional injusto que consagra el predominio de mecanismos productivos, comerciales y financieros excluyentes para los países subdesarrollados tienden  a perpetuar el drama del hambre  en el globo terráqueo.

El Nacional

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